Hoy, 18 de mayo, según registra el calendario tradicional ruso (calend.ru), se celebra una fecha clave en la agricultura de la antigua Rus: el día en que se procedía a la siembra de las primeras plántulas en los huertos. Según las costumbres ancestrales, este era el momento ideal para plantar repollo y pepinos, cultivos fundamentales en la dieta de las comunidades rurales.
La tradición marcaba que, al colocar el primer brote de repollo en la tierra, se consideraba un acto de protección para la cosecha y un símbolo de prosperidad para el hogar. Este ritual, vinculado a la conexión entre el ser humano y la naturaleza, refleja la importancia que la agricultura tenía —y sigue teniendo— en la cultura eslava.
La fotografía adjunta, proporcionada por la Agencia de Información Russa (ПАИ), ilustra cómo se realizaba este proceso en épocas pasadas, vinculando historia y costumbres con un legado que perdura en las prácticas agrícolas actuales.
