El objetivo de 24-70mm es uno de los rangos focales más utilizados en fotografía, sin embargo, a menudo puede resultar plano e insípido. Esta frustración suele tener poco que ver con el objetivo en sí, y más con la posición desde la que se utiliza.
En un práctico video, Martin Castein explica por qué el objetivo de 24-70mm es a menudo descartado como “aburrido” y qué es lo que realmente cambia cuando se comprende su funcionamiento. Castein muestra una simple comparación: una imagen tomada con 24mm a corta distancia, y otra con 50mm desde una posición más alejada, ambas con el mismo encuadre. El sujeto aparece casi del mismo tamaño, pero el fondo se siente completamente diferente. Con 24mm, el fondo se extiende. Con 50mm, se comprime y se siente más cercano. Esto no es un truco del objetivo, sino el resultado de la posición del fotógrafo.
Probablemente hayas escuchado el consejo de “acércate con los pies”. Castein considera que este consejo es incompleto. Al moverte, cambias la perspectiva. La relación entre el sujeto y el fondo se modifica. Cuando te quedas quieto y haces zoom, simplemente estás recortando más o menos, pero la perspectiva permanece igual. Una vez que se demuestra esto, resulta evidente. Incluso puedes recortar una imagen tomada con 24mm para que coincida con una distancia focal más cerrada y obtener un resultado casi idéntico, siempre y cuando no te hayas movido. El objetivo no cambia la perspectiva, tu posición sí.
El problema con el objetivo de 24-70mm comienza cuando se utiliza el anillo de zoom como una solución a una composición débil. Te quedas en un lugar y giras entre 24mm y 70mm, esperando que algo funcione. Normalmente, no sucede. La composición no se corrige haciendo zoom, sino moviéndose. Si el primer plano, el sujeto y el fondo no se relacionan bien desde tu posición, ninguna distancia focal lo solucionará. El anillo de zoom está ahí para refinar el encuadre después de haber elegido el lugar correcto. Cuando confías en él primero, todo se siente aleatorio.
Castein explica que a menudo establece su objetivo en 35mm o 50mm y trabaja como si estuviera utilizando un objetivo de distancia focal fija. Esto le proporciona una base. Camina, observa la luz, estudia los fondos y evalúa las distancias. Si algo no se siente bien, sabe rápidamente si necesita moverse o simplemente ajustar el encuadre. Solo después de estar en la posición correcta comienza a hacer zoom para ajustar los bordes del encuadre. Este enfoque desarrolla el instinto. Dejas de adivinar y empiezas a reconocer cuándo estás físicamente en el lugar equivocado.
También existe una verdad importante: un zoom de rango medio expone una composición débil. Con un objetivo ultra gran angular, se obtiene dramatismo. Con un teleobjetivo, se consigue compresión y simplificación fácil. El rango de 24-70mm se sitúa en el medio. No exagera, no oculta. Si tu encuadre carece de intención, se nota inmediatamente. Esto puede ser incómodo, pero útil, ya que te obliga a tomar decisiones claras sobre la distancia y el fondo en lugar de depender de efectos visuales extremos.
Castein sugiere un ejercicio sencillo: elige 24mm y 50mm, y luego intenta igualar el encuadre moviendo los pies. Observa cómo cambia el fondo a medida que cambias de posición. Luego, repite la prueba sin moverte, solo haciendo zoom. Después de unas pocas rondas, no volverás a confundir la perspectiva con la distancia focal. Consulta el video para obtener una explicación completa de Castein.
