Entre las propuestas más destacadas para el guardarropa masculino de la Semana de la Moda de París de enero, la colección Otoño/Invierno 2026 de 3.PARADIS, titulada REST IN PARADIS, captó la atención. Más que un desfile, la presentación fue un recorrido emocional, una transición de la oscuridad a la luz que explora temas universales e íntimos como la memoria y el legado de aquellos a quienes hemos amado.
Para Emeric Tchatchoua, fundador y director creativo de la marca, REST IN PARADIS surgió de una experiencia personal de pérdida, pero rápidamente se expandió a una dimensión colectiva. “La pérdida cambia la forma en que vives el tiempo, la memoria, incluso el amor”, afirma Tchatchoua. “Te obliga a cuestionar qué es lo que realmente permanece cuando alguien ya no está físicamente presente. Y esa es una pregunta que nos concierne a todos”. La colección se desarrolla precisamente en este espacio suspendido entre lo íntimo y lo universal, entre el recuerdo individual y la experiencia compartida, donde el amor no desaparece, sino que se transforma.
El desfile fue concebido como un viaje, un movimiento gradual, visual y emocional que acompaña al público desde una penumbra inicial hacia una luz más plena y reconfortante. En esta transición, la narrativa no se centra únicamente en quienes ya no están, sino también en quienes permanecen: las presencias que continúan dando sentido, conexión y continuidad a la vida cotidiana.
Valerio Mezzanotti
La elección del lugar para el desfile refuerza aún más esta idea de una memoria viva. El Parc Georges-Brassens, en el distrito 15 de París, no es un espacio neutro, sino un lugar profundamente ligado a la biografía de Tchatchoua. Es el parque de las veranos de la infancia, de las largas tardes y de las primeras emociones. Regresar allí no es un gesto nostálgico, sino una forma de anclar la narrativa a algo real. “La memoria puede idealizarse si permanece abstracta”, explica Tchatchoua. “Estar físicamente en un lugar te devuelve a lo que te ha construido: la luz, el silencio, la atmósfera, los detalles”.
Dentro de este escenario tan personal, la colaboración con UGG® encaja de forma natural. El calzado UGG® desfiló en la pasarela como parte integral del estilismo, no como un elemento externo o decorativo. “UGG transmite una idea de familiaridad”, explica Tchatchoua. “Es algo que forma parte de la vida cotidiana, algo con lo que creces y que perdura en el tiempo. En una colección que habla de memoria y presencia, esta cualidad arraigada era esencial”.
