La administración de Donald Trump busca endurecer aún más las restricciones a la entrada de visitantes internacionales a Estados Unidos, en un contexto de caída del turismo de alrededor del 7% interanual, el primer descenso desde el inicio de la pandemia de coronavirus. Según un aviso publicado en el Registro Federal, el boletín oficial del gobierno, la Casa Blanca propone que todos los turistas que viajen al país estén obligados a revelar su actividad en redes sociales de los últimos cinco años.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), dependiente del Departamento de Seguridad Nacional, también exigiría las direcciones de correo electrónico y los números de teléfono utilizados por los visitantes en los últimos diez años, así como los nombres, direcciones, fechas y lugares de nacimiento de sus familiares.
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Esta medida, aún pendiente de aprobación, se aplicaría a ciudadanos de todos los países, incluyendo aquellos que no requieren visado para ingresar a EE.UU., como España y otras naciones europeas. Actualmente, los ciudadanos de estos países pueden viajar a Estados Unidos como turistas con la autorización electrónica de viaje (ESTA), un trámite rápido que se completa en línea y permite una estancia de hasta 90 días a cambio de una tarifa de 40 dólares. El control de redes sociales pasaría a formar parte de los “datos obligatorios” para obtener esta autorización.
El aviso publicado concede a la ciudadanía dos meses para presentar comentarios antes de que la propuesta se convierta en política. De implementarse, el plan podría afectar la celebración del Mundial de Fútbol, el evento deportivo más seguido a nivel mundial, que el próximo verano organizarán Estados Unidos, México y Canadá.
La Casa Blanca, que ha intensificado su agenda nacionalista tras el tiroteo en Washington el mes pasado, donde un hombre afgano atacó a dos guardias nacionales, justifica la medida como una necesidad para identificar perfiles de riesgo para el país. Este año, ya ha aprobado políticas que permiten a las autoridades revisar la actividad en línea de estudiantes extranjeros, exigiendo que hagan públicos sus perfiles en redes sociales.
La Administración ya revisa de manera continua las redes sociales de todos los titulares de visado en EE.UU.
En estas plataformas, la CBP buscará mensajes que puedan interpretarse como indicativos de simpatías “antisemitas”, “terroristas” o “antiestadounidenses”, ya sea por apoyo a la causa palestina o por críticas a Estados Unidos y su gobierno, entre otros motivos. En el caso de los estudiantes extranjeros, la administración considera “sospechosos” a aquellos que se niegan a hacer pública su actividad en redes sociales.
Una situación similar se aplica a los extranjeros que ya poseen un visado de trabajo en el país. El secretario de Estado, Marco Rubio, responsable de la revocación de miles de visados este año, anunció en verano que la Casa Blanca estaba llevando a cabo una revisión exhaustiva de todos los residentes legales en el país, incluyendo el análisis de sus redes sociales.
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Las estrictas medidas de la administración Trump contra la inmigración –incluyendo la suspensión de todas las solicitudes de asilo y las redadas migratorias indiscriminadas–, así como el veto de viaje a 19 países considerados una amenaza para la seguridad nacional, han provocado una drástica disminución de visitantes internacionales y, especialmente, del turismo. En California, uno de los principales destinos turísticos del país, las autoridades prevén una caída del 9% interanual, mientras que Hollywood Boulevard, la avenida más concurrida de Los Ángeles, ha experimentado un descenso del 50% en el número de peatones durante el verano.
En su agenda aislacionista, la Casa Blanca también ha implementado medidas específicas contra el turismo. Por ejemplo, impuso un cargo adicional de 100 dólares por persona y día a todos los extranjeros que deseen visitar los parques nacionales del país, como el Gran Cañón o Yosemite.
En un anuncio similar publicado en el Registro Federal, la Casa Blanca también propuso recientemente reducir la duración de los visados para periodistas extranjeros de cinco a ocho meses. De aprobarse, esta nueva normativa obligaría a los periodistas a presentarse en las embajadas de EE.UU. en sus respectivos países para realizar una entrevista al menos una vez al año, una práctica similar a la que ya aplican países autoritarios como Rusia o China. En la práctica, esta medida permitiría a la Casa Blanca ejercer mayor presión sobre los corresponsales, quienes podrían verse inducidos a la autocensura para poder renovar sus visados.
