Semaglutida: Nuevo Tratamiento para la MASH y Fibrosis Hepática

by Editora de Salud

Las fibrosis, al retraerse, deforman toda la arquitectura del hígado. Inicialmente, el órgano puede aumentar de tamaño debido a la acumulación de grasa, pero eventualmente tiende a disminuir, explica una hepatóloga.

Esta deformación genera un caos en la circulación sanguínea, dificultando el flujo a través del hígado y provocando la acumulación de sangre en la vena porta, el vaso que transporta los nutrientes provenientes de la digestión. La situación empeora progresivamente, congestionando los vasos sanguíneos de órganos vitales como el bazo, el estómago, el intestino y el esófago. Las fibrosis también obstaculizan la circulación linfática, creando barreras que impiden el drenaje adecuado de líquidos. «Es como si el hígado ‘llorara’, liberando linfa que no puede circular correctamente», lo que puede llevar a la acumulación de líquido en el abdomen.

Sin embargo, esta progresión puede detenerse si la inflamación se controla con tratamiento a base de semaglutida. Si bien existen otras moléculas que imitan la acción de la hormona GLP-1 en el organismo, presentes en otros medicamentos para la obesidad, la profesora Claudia de Oliveira, de la USP, advierte que “estas moléculas no son iguales y, hasta que estudios demuestren lo contrario, solo la semaglutida actúa de esta manera en el hígado”.

Según la especialista, el resmetirom, el primer medicamento aprobado para tratar la MASH (enfermedad hepática asociada a la esteatosis metabólica), aunque disponible en otros países, aún no está aprobado en Brasil, y muestra un efecto más limitado en comparación con la semaglutida, según los resultados observados en pacientes. Otro fármaco en fase de estudio (fase 2), la FG-21, parece prometedor para combatir las fibrosis, pero su impacto en el metabolismo es más moderado.

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El estudio ESSENCE continúa su seguimiento, con una segunda etapa que se completará en 2029, para evaluar si la reducción de la inflamación observada se traduce en una menor incidencia de cirrosis. Por el momento, en lo que respecta a la MASH, Wegovy (semaglutida) se mantiene imbatible. Podría ser el momento de considerar este medicamento no solo como un tratamiento para la obesidad, sino también como una opción para abordar problemas metabólicos.

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