Tras el ataque terrorista del domingo que dejó 15 fallecidos, incluyendo a una niña de 10 años, el primer ministro de Nueva Gales del Sur (NSW), Chris Minns, se ha comprometido a revisar las leyes de armas del estado. La policía confirmó que uno de los presuntos terroristas de Bondi Beach –quien murió durante el ataque– poseía una licencia y era propietario de seis armas de fuego.
Las autoridades han revelado que varios titulares de licencias en NSW poseen cerca de 300 armas individuales registradas a su nombre, y que seis de los diez mayores propietarios de armas del estado residen en la periferia de Sídney. Este suceso reabre el debate sobre la posible erosión de las leyes de armas en Australia en los últimos 30 años, desde la masacre de Port Arthur.
