Las condiciones en la estación de tren de Brixen están generando cada vez más quejas entre los ciudadanos. Los principales problemas señalados son la falta de higiene en los aseos, los repetidos fallos técnicos y una creciente sensación de inseguridad en la zona de la estación. Para muchos usuarios, esta es una realidad diaria que perjudica la imagen de la ciudad.
Una consulta al consejo municipal ha confirmado que los problemas son de larga data. La administración local, sin embargo, remite las responsabilidades a RFI, el operador estatal de infraestructura ferroviaria, indicando que solo pueden reenviar las quejas recibidas. Al mismo tiempo, el propio ayuntamiento reconoce que la situación en los baños es “insostenible”.
Actuar en lugar de poner excusas
Para Stefan Unterberger, concejal de Süd-Tiroler Freiheit, esto no es suficiente. “Una estación de tren es la carta de presentación de una ciudad. El estado actual de la estación de Brixen no es una buena imagen ni para los residentes ni para los visitantes”, afirma Unterberger. Exige que el municipio actúe de forma proactiva, ya sea mediante la adquisición de los edificios de la estación o mediante acuerdos claros con RFI, para llevar a cabo una renovación gradual, mejorando la seguridad y la limpieza.
Los más afectados son los viajeros, estudiantes, trabajadores y turistas. Mientras la situación no cambie, no solo se deteriorará la imagen de la ciudad, sino también la confianza de la población en la capacidad de gestión de la administración. Süd-Tiroler Freiheit, por lo tanto, solicita conversaciones concretas con RFI y soluciones vinculantes para la higiene, el mantenimiento y la seguridad.
“Ahora es el momento de asumir la responsabilidad y llevar la estación de Brixen a un estado digno de una ciudad de su tamaño e importancia”, concluye Unterberger.
