La calidad del champagne requiere una presión interna elevada, lo que genera una tensión considerable en la botella. Según Pepijn Diepstraten, experto en vinos y creador de Pepijn.Wijn, una botella de champagne puede contener una presión de alrededor de seis bares, similar a la de un neumático de automóvil.
Esta presión representa un desafío para las botellas de vidrio. Históricamente, las botellas solían romperse con frecuencia, lo que ocasionaba situaciones peligrosas. La industria, en aquel entonces, no contaba con la tecnología necesaria para resistir adecuadamente esta presión.
La solución se encontró en el diseño de la botella. La base hueca y redondeada, conocida como “el alma” de la botella, distribuye la presión de manera uniforme, haciendo que el vidrio sea menos vulnerable y más resistente a la tensión. Aunque una botella completamente esférica sería aún más fuerte, comprometería su estabilidad. Por lo tanto, la forma cóncava característica es una combinación de resistencia y practicidad.
Seguridad
La base de una botella de champagne está deliberadamente diseñada para ser ligeramente más débil que el resto del vidrio. En caso de que la presión interna aumente demasiado durante el proceso de maduración, es más probable que solo se desprenda la base, manteniendo intacta el resto de la botella. Esto minimiza los riesgos tanto para el personal como para las otras botellas almacenadas en la bodega.
Aunque existen botellas con un “alma” menos profunda, la mayoría de las botellas de champagne incorporan esta característica como una medida de seguridad esencial durante el almacenamiento y la maduración, tal como explica Pepijn Diepstraten.
Es importante destacar que la profundidad del “alma” no es un indicador de la calidad del champagne.
¿Una base más profunda equivale a un champagne de mayor calidad?
Según el experto en vinos, la idea de que una base más profunda implica un champagne de mejor calidad es incorrecta. Las botellas más pesadas y con una base más pronunciada pueden transmitir una sensación de lujo y exclusividad, pero la profundidad de la base no guarda relación con la calidad del champagne. “No se deje engañar: que la base sea más profunda no significa que el champagne sea mejor”, enfatiza Diepstraten.
