Un reencuentro que calienta el corazón: después de casi un año de angustia, Titi, un gato de Castres, ha sido encontrado sano y salvo. La historia de este felino, que sobrevivió en la naturaleza, es un verdadero milagro para sus dueños, Jean-Baptiste y Marion.
La pareja había perdido la esperanza de volver a ver a Titi, quien desapareció en febrero de 2025, poco después de que se mudaran al pueblo de Puech-Auriol. Jean-Baptiste recuerda que Titi, un gato que había rescatado cuando era un cachorro, solía ausentarse por cortos períodos, pero esta vez su desaparición se prolongó por días, luego por semanas, hasta que la esperanza se desvaneció.
¡Encontrado a 10 kilómetros de distancia… un año después!
La increíble noticia llegó el pasado sábado 3 de enero. Jean-Baptiste, navegando por Facebook, vio una publicación sobre un gato encontrado en Castres. Al ver la foto, no dudó: “¡Se parece a Titi!”. Se dirigieron de inmediato al hogar de la persona que lo había encontrado y lo reconocieron al instante. “Estaba muy debilitado, con la cola cortada y en mal estado”, relató Jean-Baptiste.
La persona que cuidó de Titi fue Annie, una jubilada que encontró al felino mientras paseaba cerca de la vía verde, en el camino de Bonne Gosse. Una familia lo había descubierto en un pequeño bosque, inmóvil y en evidente estado de necesidad. Annie lo llevó al veterinario, pero no tenía chip identificador. Decidió darle refugio temporal, proporcionándole calor y comida. “Lo mantuve caliente toda la noche, tenía mucha hambre y mucho frío, estaba realmente mal”, comentó.
Céline, la joven que inicialmente encontró a Titi, compartió la información en Facebook, lo que permitió a Jean-Baptiste y Marion enterarse del hallazgo. Céline describió cómo encontró al gato: “Vi una bola de pelo inmóvil en un pequeño bosque. Me acerqué lentamente y el gato no reaccionó, no tenía fuerzas para huir. Pude tomarlo y sacarlo del bosque. Estaba realmente mal”.
Aline, amiga de Annie, expresó su alegría por haber contribuido a la reunión de Titi con sus dueños: “Estoy feliz de haber ayudado a encontrar a sus dueños. Creo que habría muerto de hambre y de frío de otra manera”. Jean-Baptiste coincidió: “Lo encontramos en el momento justo, porque con las temperaturas actuales no habría resistido. Estamos felices, aunque pensamos en todo lo que debió sufrir. Pero haremos todo lo posible para que se recupere”. Los amigos de la pareja ya lo llaman “un verdadero guerrero”.
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