¿Por qué existe tal frenesí por simples módulos de memoria? La respuesta reside en la estrategia de los fabricantes coreanos, quienes han enfocado sus esfuerzos en otra dirección. La demanda insaciable de memoria HBM, esencial para los servidores de inteligencia artificial, está consumiendo las líneas de producción de la DRAM estándar utilizada en nuestros teléfonos inteligentes. Como consecuencia, la oferta se reduce drásticamente, los precios se disparan y aquellos fabricantes que no hayan planificado adecuadamente se encontrarán en una situación precaria.
En este contexto, la fortaleza financiera de Apple entra en juego con un notable cinismo. Al presionar a sus socios para obtener prioridad en las cadenas de producción, Apple se posiciona, una vez más, como la empresa mejor preparada para superar a la competencia. Esta estrategia no es una señal de debilidad, sino una demostración de fuerza bruta: mientras que otras marcas deberán luchar por obtener recursos limitados a precios elevados, el iPhone 18 tendrá su memoria garantizada, probablemente a un precio dictado por el comprador. Samsung y SK Hynix, a pesar de ser proveedores, se encuentran en una posición de desventaja hasta que se llegue a un acuerdo.
