¿Sabías que despertar a tu perro de forma abrupta podría ser perjudicial para su salud y bienestar emocional? Según un artículo publicado por Stavropol.Media el 8 de enero, interrumpir el sueño canino puede generar más problemas de los que imaginas.
Los peligros de despertar a tu perro bruscamente
- Reflejo de sobresalto: El peligro más inmediato. Un despertar repentino puede provocar una reacción de alarma en el cerebro del perro, que no reconocerá inmediatamente a su dueño y podría morder por instinto, incluso si es un animal dócil. Este riesgo es mayor en perros mayores, con problemas de audición o artritis, así como en razas como los galgos y los lebreles, o aquellos que han sufrido experiencias estresantes.
- Desequilibrio hormonal: Despertar a un perro se considera un factor estresante que libera cortisol, una hormona que requiere entre 24 y 72 horas para volver a niveles normales. Las interrupciones frecuentes del sueño pueden provocar irritabilidad, agresividad y comportamientos destructivos, e incluso problemas cardíacos.
- Pérdida de memoria: El sueño juega un papel crucial en la consolidación de la memoria en los perros. Interrumpirlo regularmente puede afectar negativamente su capacidad de aprendizaje y retención de información.
- Riesgos para la salud: La falta de sueño puede disminuir la sensibilidad a la insulina, aumentando el riesgo de diabetes y obesidad. Un descanso adecuado es fundamental para prevenir enfermedades graves.
La clave para despertar a tu perro sin causarle estrés es hacerlo gradualmente. En lugar de tocarlo directamente, prueba estas estrategias:
- Mantén una distancia prudente.
- Comienza a llamarlo por su nombre, aumentando el volumen de tu voz de forma suave.
- Haz sonar un premio o abre su bote de comida.
- Golpea suavemente el suelo cerca de él para que sepa que estás presente.
Un dato curioso: Si tu perro disfruta durmiendo cerca de ti, es una clara señal de afecto y una búsqueda de seguridad. Su sistema nervioso se siente protegido y tranquilo cuando está a tu lado.
Artículo original de Olga Veselik.
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