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La selección alemana de fútbol ha elegido, a lo largo de su historia en los Mundiales, ubicaciones poco convencionales para sus concentraciones. En Brasil 2014, el equipo se alojó en el exótico Campo Bahia, mientras que en Rusia 2018, su sede fue el complejo hotelero de Watutinki, cerca de Moscú.
Estos lugares, a menudo alejados del bullicio de las grandes ciudades, se han convertido en parte de la preparación y la experiencia de los equipos en las Copas del Mundo.
