El luchador Viktor Červinský ha encontrado estabilidad y éxito en la organización KSW, aunque su camino no ha estado exento de desafíos. Después de dos derrotas consecutivas, logró su primera victoria en KSW el año pasado, un hito que le ha dado confianza para el futuro.
Červinský explica que la selección de sus oponentes es un proceso colaborativo. Su entrenador evalúa cuidadosamente a los rivales, considerando su nivel y si encajan en su trayectoria profesional. Sin embargo, gran parte del trabajo lo realiza la propia KSW, que busca asegurar combates atractivos para el público. “Generalmente aceptamos a los oponentes que nos proponen. Quiero felicitar a KSW por elegir rivales de calidad”, afirma el atleta.
Foto: KSW
Český bojovník Viktor Červinský slaví první výhru v KSW. Archivní foto
Aunque su contrato con KSW le asegura varias peleas, Červinský no sintió presión por ganar a toda costa su tercer combate. “Siempre quiero ganar, incluso después de dos derrotas, pero no me obsesioné con ello. Lo tomé como cualquier otra pelea”, explica.
En cuanto a sus aspiraciones, Červinský tiene claros sus objetivos: conseguir el título de KSW es un paso importante, pero su meta final es llegar a la UFC. “Definitivamente. Pero para eso tendré que prepararme adecuadamente y trabajar duro”, señala.
Respecto a la organización Oktagon, Červinský admite haber recibido una oferta, pero finalmente optó por KSW. Sin embargo, no descarta la posibilidad de unirse a Oktagon en el futuro, destacando su crecimiento y la visibilidad de los luchadores checos en esta promoción.
A sus 22 años, Červinský compagina su carrera deportiva con sus estudios en la Facultad de Educación Física y Deportes (FTVS). Actualmente se encuentra en tercer año y se prepara para su tesis y exámenes finales, considerando la posibilidad de continuar con una maestría.
Para equilibrar sus responsabilidades, Červinský se beneficia de un plan de estudios individualizado gracias a su estatus de atleta profesional. Esto le permite reducir su asistencia a clases y disminuir la carga académica, al tiempo que la formación incluye actividades deportivas que le ayudan a mantenerse en forma y a desarrollarse en otros aspectos.
Červinský valora la importancia de la educación, incluso cuando otros luchadores se dedican exclusivamente al entrenamiento o al trabajo. “Podría tener más tiempo para ganar dinero, pero esa es la única diferencia. La escuela me gusta, amplía mis horizontes y me permite crecer como persona. Al menos me saca de la rutina”, comenta.
A pesar de la exigencia de sus estudios, entrenamientos y preparaciones para las peleas, Červinský encuentra tiempo para disfrutar de su vida personal, dedicando tiempo a su esposa, amigos y familia, y disfrutando de las celebraciones cuando no está en fase de preparación.
Su matrimonio, contraído el año pasado, no ha cambiado drásticamente su vida, pero ha fortalecido su relación. Červinský reconoce que casarse a una edad temprana no es común, pero para él y su esposa fue una decisión natural, basada en sus creencias religiosas y en la profunda conexión que comparten. La ceremonia se celebró en una iglesia ortodoxa, reflejando la fe de ambos.

