Desde Yedá, tras una extensa visita a la región, Jean-Pierre Lacroix, jefe de las Operaciones de Paz de la ONU, informó sobre un aumento preocupante de incidentes peligrosos que involucran a los cascos azules y el frágil entorno en el que operan las misiones de paz.
A pesar de estas condiciones cada vez más desafiantes, Lacroix aseguró que las misiones de la ONU continúan cumpliendo con sus mandatos.
“No existe un mandato de retirada anticipada”, afirmó Lacroix en referencia a la Fuerza Interina de las Naciones Unidas en Líbano (UNIFIL), subrayando que la misión continuará operando bajo su actual autorización hasta finales de diciembre de 2026.
UNIFIL, explicó, sigue centrada en apoyar a las Fuerzas Armadas Libanesas (FAL) y en avanzar en la implementación de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad, que puso fin a las hostilidades entre las fuerzas israelíes y Hezbolá en 2006.
Lacroix destacó que la cooperación con las autoridades libanesas y las FAL sigue siendo “excelente”, y acogió con satisfacción las recientes declaraciones del Gobierno sobre los progresos en el establecimiento del control operativo en el sur, aunque reconoció que “aún quedan muchas cosas por hacer”.
Aumento del peligro
Al mismo tiempo, expresó su profunda preocupación por el creciente número de incidentes hostiles que afectan a los cascos azules, especialmente aquellos que involucran a las Fuerzas de Defensa Israelíes.
“La frecuencia de estos incidentes ha sido bastante alta, y está en aumento”, advirtió, señalando que varios encuentros “podrían haber tenido consecuencias muy trágicas” para los pacificadores.
Lacroix indicó que ha planteado este tema a sus contrapartes israelíes, enfatizando que “no interesa a nadie poner en riesgo la vida de los cascos azules” y recordando a todas las partes su responsabilidad de garantizar la seguridad del personal de la ONU.
También describió la devastación generalizada en el sur del Líbano, donde pueblos enteros y civiles siguen sin poder regresar a sus hogares, lo que socava las perspectivas de recuperación y reconstrucción.
Un convoy de la UNIFIL en el sur del Líbano. (foto de archivo)
Restricciones financieras y adaptación
Más allá de los riesgos para la seguridad, Lacroix destacó el impacto de la escasez de fondos en las operaciones de mantenimiento de la paz, señalando que la UNIFIL y otras misiones han tenido que implementar planes de ahorro debido a las contribuciones retrasadas o incompletas de algunos Estados miembros.
Elogió a los cascos azules por adaptarse bajo presión, afirmando que han “logrado mitigar el impacto” de las restricciones financieras a través de la innovación y los ajustes operativos.
Siria y la dinámica regional
En cuanto a Siria, Lacroix dijo que la Fuerza de Observación del Desarme de las Naciones Unidas (UNDOF) continúa llevando a cabo su mandato con un fuerte respaldo tanto del Consejo de Seguridad como de las autoridades sirias.
Sin embargo, señaló que las condiciones sobre el terreno han cambiado significativamente desde que las fuerzas israelíes establecieron posiciones dentro de la zona de separación definida por el acuerdo de desmovilización de 1974.
Establecida en mayo de 1974, tras la Guerra de Yom Kipur, UNDOF tiene el mandato de mantener el alto el fuego entre Israel y Siria, y supervisar las zonas de separación según lo previsto en el acuerdo de 1974.
“Lo que queremos es un retorno a la situación en la que UNDOF sea la única presencia militar en la zona de separación”, dijo Lacroix, describiendo las recientes conversaciones entre Israel y Siria, mediadas por Estados Unidos, como “positivas”.
Cascos azules de la UNDOF patrullando en las Colinas del Golán.
Acción contra las minas y necesidades más amplias
También subrayó la creciente importancia de los esfuerzos de acción contra las minas de la ONU en Líbano, Siria, Gaza y el Territorio Palestino Ocupado en general, afirmando que las necesidades son “enormes” y urgiendo un mayor apoyo de los donantes.
“Estamos dispuestos a hacer más”, dijo Lacroix, enfatizando que los recursos adicionales serían fundamentales para proteger a los civiles y apoyar la recuperación en las zonas afectadas por el conflicto.
