Un accidente ferroviario en la provincia de Barcelona durante la noche del martes ha conmocionado a España, en un momento en que el país aún se recupera de la tragedia de Adamuz ocurrida el domingo. Un tren de Rodalies –el servicio de trenes de cercanías gestionado por el gobierno catalán– de la línea R4 colisionó poco antes de las 22:00 con un muro de contención que se había desprendido a causa de las lluvias y el viento que afectan a gran parte de Cataluña, cayendo sobre la vía entre las estaciones de Gelida y Sant Sadurní d’Anoia. El maquinista del tren falleció en el impacto.
El tren transportaba a más de cincuenta pasajeros en el momento del accidente, 37 de los cuales tuvieron que ser atendidos por los servicios médicos debido a lesiones de diversa gravedad. Cinco de los heridos se encuentran en estado grave, seis presentan lesiones menos graves y el estado de los otros 26 es leve, según fuentes de los Bomberos de la Generalitat de Catalunya. Todos fueron evacuados a los hospitales Moisès Broggi, Bellvitge y Vilafranca.
Claudi Gallardo, jefe de la operación de los bomberos, declaró que la parte más afectada del impacto fue el primer vagón del tren, donde se produjeron la mayoría de las lesiones. Otras fuentes informaron que, además del maquinista fallecido, había otros dos trabajadores de Renfe a bordo, presuntamente maquinistas en prácticas que realizaban el trayecto como parte de su formación profesional. Información extraoficial, difundida después de la medianoche, sugería que la persona fallecida podría haber sido uno de ellos y no el maquinista principal, aunque la Generalitat no lo confirmó.
La operadora ferroviaria Renfe atribuyó el accidente a las fuertes lluvias y la acumulación de agua en las horas previas al suceso, lo que provocó el derrumbe del muro de contención sobre la vía. Varias ambulancias y 15 dotaciones de bomberos fueron enviadas a la zona para atender a los heridos y retirar los obstáculos de la vía.
Suspensión del tráfico ferroviario
Como consecuencia del accidente, Adif, el organismo estatal que gestiona las infraestructuras ferroviarias, suspendió temporalmente el tráfico en la red de Rodalies. El incidente en Barcelona no fue el único en una noche difícil para la red ferroviaria catalana.
Aproximadamente una hora y media antes, alrededor de las 20:30, otro accidente obligó a la suspensión de las líneas locales R1 y RG1 después de que un tren descarrilara al impactar contra una roca en la provincia de Gerona, entre las localidades de Blanes y Maçanet. El tren transportaba a una docena de pasajeros, aunque ninguno de ellos resultó herido.
Sílvia Paneque, consejera de asuntos territoriales y portavoz del gobierno catalán, declaró el martes por la noche que el servicio de Rodalies no se reanudará en toda Cataluña hasta que se garantice la seguridad ferroviaria, que se ha visto afectada por las consecuencias de la tormenta. Para ello, los maquinistas, acompañados por técnicos de Renfe y Adif, realizarán pruebas durante la noche con trenes vacíos para evaluar el estado de la red ferroviaria.
