La inteligencia artificial generativa está transformando profundamente el ecosistema de la información y plantea “riesgos significativos” para los medios de comunicación. Esta es la principal conclusión de un estudio publicado este martes, realizado en 2025 por la consultora PMP Strategy para el Ministerio de Cultura y Arcom, el regulador audiovisual francés.
Más allá de las promesas tecnológicas, el informe plantea una cuestión central: ¿es compatible el modelo económico de los medios con el auge de los agentes conversacionales y los motores de IA generativa?
Según los autores, la fragilidad es ya una realidad, especialmente en Francia, donde “el modelo económico de algunos medios está particularmente en riesgo”.
Medios de comunicación bajo presión
El estudio, realizado entre una cincuentena de productores de información, identifica varias categorías de medios especialmente expuestas: los medios locales y regionales, los actores privados independientes (principalmente en radio y prensa) y las agencias de noticias.
El diagnóstico es severo. Los tres pilares tradicionales de la financiación de los medios –la publicidad, las suscripciones y las subvenciones públicas– están en declive o directamente amenazados.
Como resultado, más de la mitad de los medios encuestados (56 %) declaran tener pérdidas, en un contexto de creciente presión económica estructural.
La IA fragiliza los medios, pero está presente en todas las redacciones
Paradójicamente, la IA ya está ampliamente integrada en las prácticas de los medios. Casi el 80 % de los actores encuestados afirma utilizar herramientas de inteligencia artificial en la producción de contenidos.
Los usos más comunes incluyen la asistencia en la redacción de artículos (45 %) y la creación de resúmenes o síntesis (53 %).
Se espera que esta adopción se intensifique aún más. Tres cuartas partes de los medios anticipan ganancias de productividad significativas en los próximos tres años.
Para una minoría (4 %), estas ganancias podrían alcanzar entre el 20 % y el 30 %, alimentando la esperanza de una racionalización de los costes en un entorno presupuestario restringido.
IA: la gran desviación de audiencia
Pero el impacto de la IA generativa va mucho más allá de los usos internos en las redacciones.
Los agentes conversacionales ahora responden directamente a las solicitudes de información de los usuarios, basándose en modelos entrenados a partir de datos disponibles en línea, una gran parte de los cuales son contenidos de prensa.
Esta desintermediación tiene un efecto inmediato: una disminución del tráfico a los sitios de información, sin generar ingresos para los editores.
Según un estudio del Reuters Institute publicado en 2025, el 7 % de los internautas en todo el mundo utilizan la IA cada semana para informarse.
Esta proporción aumenta al 15 % entre los menores de 25 años, lo que indica un profundo cambio en los hábitos informativos de las generaciones más jóvenes.
Acuerdos de remuneración aún marginales
Ante esta apropiación de valor, se han alcanzado algunos acuerdos entre grupos de medios y actores de la IA para remunerar el uso de sus contenidos. Sin embargo, estos mecanismos siguen siendo la excepción y no la regla. “Estas iniciativas siguen siendo limitadas”, señalan los autores del estudio encargado por el Ministerio de Cultura y Arcom.
Al mismo tiempo, el coste de producción de la información sigue siendo elevado.
En Francia, se ha estimado en 2.900 millones de euros para el año 2024. Casi un tercio de esta suma es soportada por la radiodifusión pública, y casi un cuarto por nueve grandes grupos privados propietarios de medios, entre ellos Bouygues, LVMH y CMA CGM.
Una producción de información aún basada en el trabajo humano
Contrariamente a algunas ideas preconcebidas, la producción de información sigue dependiendo en gran medida del trabajo humano.
“El trabajo periodístico sigue siendo indispensable para mantener la calidad de los contenidos”, recuerdan los autores del informe.
La masa salarial constituye con diferencia el principal gasto del sector, con alrededor de 34.000 empleos a tiempo completo.
A estos costes se suman los gastos de terreno en constante aumento (transporte, seguridad, logística), así como los crecientes costes técnicos relacionados con la captación, la difusión y el mantenimiento de la infraestructura.
Además, los medios invierten masivamente en el desarrollo de nuevas plataformas, formatos digitales y en la integración de la IA, lo que aumenta la presión sobre sus finanzas.
Un equilibrio frágil por reinventar
Si la inteligencia artificial abre perspectivas de productividad e innovación, también agudiza la fragilidad económica de un sector ya bajo presión.
Para los medios, el desafío va más allá de la simple adopción tecnológica: se trata de preservar el valor de la información, asegurar sus modelos de financiación y redefinir su lugar en un ecosistema dominado por las plataformas y los actores de la IA.
Si no se restablece rápidamente el equilibrio, la IA generativa podría no solo “matar” a los medios, sino precipitar una crisis estructural ya en marcha.
