La incineración de residuos salva vidas: un escudo contra pandemias y zoonosis
La gestión de residuos, especialmente aquellos con potencial infeccioso generados en el ámbito sanitario y veterinario, es crucial para la salud pública. La incineración a alta temperatura se presenta como un método eficaz para destruir patógenos, toxinas y contaminantes, interrumpiendo las cadenas de infección y reduciendo el riesgo de contagio. Ante el aumento de la población mundial y la creciente amenaza de pandemias globales, esta práctica adquiere una importancia aún mayor.
Un estudio reciente advierte sobre el aumento significativo de las zoonosis – enfermedades transmitidas de animales a humanos – en todo el mundo. Estas zoonosis son el principal impulsor de muchas epidemias y pandemias modernas, incluyendo el Ébola, la COVID-19, la gripe aviar (H5N1), el VIH y el virus del Zika. El incremento de la interacción entre humanos y animales portadores de enfermedades subraya la necesidad de una gestión segura de los residuos infecciosos, donde la incineración ofrece una protección confiable.
Eliminación confiable de riesgos de infección
Diariamente, hospitales, laboratorios y centros de atención generan grandes cantidades de residuos, de los cuales aproximadamente el 15% son infecciosos, químicos o radiactivos. Durante los brotes de enfermedades, esta cantidad aumenta drásticamente. Por ejemplo, durante la pandemia de COVID-19, se acumularon más de 87.000 toneladas de equipos de protección personal y más de 144.000 toneladas de jeringas y contenedores de seguridad, requiriendo una eliminación y tratamiento seguros. El tratamiento térmico de residuos demostró ser fiable, evitando por poco una crisis de gestión de residuos, según un estudio de la Asociación de Intereses de Plantas de Tratamiento Térmico de Residuos de Alemania (ITAD e.V.): “El papel del tratamiento térmico de residuos en la economía circular nacional de la República Federal de Alemania”.
El tratamiento térmico a alta temperatura de materiales patológicos, sangre, órganos, ropa de protección contaminada o cadáveres de animales es un método fiable de eliminación higiénica, ya que destruye de forma efectiva los patógenos. Esto interrumpe las cadenas de infección y detiene la transmisión a humanos, animales y el medio ambiente.
La incineración como mecanismo de defensa clave
La urgencia del tratamiento térmico se hace especialmente evidente en el caso de los cadáveres de animales durante los brotes de enfermedades: los patógenos altamente contagiosos solo pueden eliminarse adecuadamente mediante la incineración. Métodos alternativos como el entierro, el compostaje o el almacenamiento ofrecen una seguridad significativamente menor. Estudios internacionales confirman que los procesos térmicos son el único método que destruye los patógenos de forma fiable y previene su rápida propagación.
Las plantas de incineración modernas operan a temperaturas superiores a 850 °C; para los cadáveres de animales, se recomiendan más de 1.000 °C para lograr una protección completa. Esto previene la propagación de infecciones a nivel local y regional, y por lo tanto, la propagación de epidemias.
Prevención para humanos, animales y el medio ambiente
La incineración de residuos es un componente esencial de la prevención de epidemias: protege no solo a los trabajadores de la salud, sino también a la población, a los animales y al medio ambiente. En el caso de patógenos altamente virulentos como la gripe aviar (H5N1), previene importantes daños económicos en la ganadería y reduce los graves riesgos para la salud humana.
Ante el aumento de las zoonosis, la higienización térmica se confirma como una herramienta indispensable para contener las epidemias de forma temprana y eliminar de forma fiable la transmisión de enfermedades de animales a humanos.
