El mundo del espectáculo está de luto por el fallecimiento de Alain Monney, músico, comediante, guionista y figura emblemática de la radio y la televisión suiza, a los 74 años. Monney sucumbió a un tumor cerebral después de una lucha de dos años, dejando tras de sí un legado artístico singular y multifacético.
Desde sus inicios con el grupo folk Aristide Padygros, que pasó de ser criticado por su falta de seriedad a ser aclamado por el público y presentarse en festivales como Printemps de Bourges, Paléo Festival Nyon y Juste pour rire, Alain Monney demostró una versatilidad creativa inigualable. Su trayectoria lo llevó a la Radio y Televisión Suiza Romanda (RTS) en 1984, donde creó, animó y produjo programas icónicos como “Les Tatouages de Couleur 3”, “Carabine FM”, “Américains Gladiateurs”, “Le Petit Silvant Illustré” y “L’Heure du Secret”.
Su humor distintivo marcó una época en Couleur 3, especialmente con “Carabine FM”, junto a Lolita y Gérard Mermet. Pero su nombre quedará para siempre ligado a “Les Pique-Meurons”, una sitcom de culto que coescribió y produjo, retratando los fines de semana de una pareja en un chalet. La serie, emitida a principios de los años 2000, llegó a reunir hasta 250.000 espectadores por episodio.
>> A voir, le bêtisier 2004 des Pique-Meurons :
Monney también interpretó a Bernard, el padre de familia, en “Les Pique-Meurons”, que regresó a los escenarios teatrales hace tres años con el elenco original y su característico ingenio.
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Trabajo gráfico y “stepwriting”
Además de su trabajo en televisión y radio, Alain Monney se dedicó a la actuación en escenarios romandos, escribió libros para niños y una colección de relatos. También colaboró con directores de cine como Claude Goretta y Claude Berri.
En 1995, expuso por primera vez su trabajo gráfico con “9 Topographies muettes à l’encre”. En 2005, emprendió su primer proyecto de arte en el terreno con “8 chevilles en France et une en Suisse”, una obra que, incidentalmente, creó una sonrisa de más de 600 kilómetros de largo.
Fue en esta época cuando sentó las bases del “stepwriting” con su “Alphabet toponymique français à l’usage des stepwriters”, señalizado por él mismo entre los caseríos de Hâ en las Landas y de Cède en el Gers.
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Con obras tan impredecibles como “Poteau patriotique”, “Tabouret de la Gelmerhütte” o “Entre la vie et la mort”, Alain Monney creó una geografía lúdica y poética que nos invita constantemente a reflexionar sobre nosotros mismos y sobre las direcciones que dudamos en tomar, elegidas libremente o no.
En 2019, las ediciones Faim de Siècle publicaron un libro dedicado a su trabajo, “Le baliseur sauvage”. Posteriormente, en 2021, Monney retomó las carreteras con sus guitarras para una serie de conciertos-lecturas. Dejó atrás a tres hijos: dos hijas y un hijo.
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