Durante años, la comunidad científica ha sostenido que el agua llegó a la Tierra a través de asteroides y cometas durante el periodo conocido como el “Bombardeo Intenso Tardío”, ocurrido hace aproximadamente entre 4.1 y 3.8 mil millones de años. Esta época se caracterizó por un aumento significativo en las colisiones de cuerpos celestes en todo el Sistema Solar.
Sin embargo, investigaciones recientes lideradas por el Dr. Tony Gargano del Lunar and Planetary Institute y la Universidad de Nuevo México, desafían esta teoría. El análisis de muestras lunares ha revelado que los meteoritos podrían haber contribuido solo con una pequeña fracción del agua presente en la Tierra. Los científicos basaron sus conclusiones en el estudio de los isótopos de oxígeno encontrados en rocas y regolito traídos a la Tierra por las misiones Apolo.
La Tierra, debido a sus procesos geológicos activos, no conserva rastros de los antiguos impactos. En contraste, la Luna, carente de atmósfera y actividad tectónica, preserva un registro inalterado de estos eventos. Las muestras recolectadas de la superficie lunar han permitido examinar la cantidad y el tipo de sustancias aportadas por los meteoritos.
Los estudios indican que la materia proveniente de meteoritos en el regolito lunar representa al menos el 1% de su masa, principalmente de meteoritos carbonáceos que sufrieron una vaporización parcial durante los impactos. Según los investigadores, esta cantidad limita la cantidad de agua que pudo haber llegado a la Tierra y a la Luna como resultado de estas colisiones.
Actualmente, el agua representa apenas el 0.023% de la masa total de nuestro planeta, aunque cubre más del 71% de su superficie. Los resultados del análisis sugieren que los meteoritos solo pudieron haber aportado una pequeña parte del agua que existe actualmente en la Tierra, aunque su contribución fue más significativa en el caso de la Luna.
Es importante destacar que, según los científicos, estos estudios no descartan por completo la participación de los meteoritos en el suministro de agua a nuestro planeta. No obstante, sí sugieren que el agua proveniente de esta fuente probablemente no fue la principal responsable de la formación de los océanos terrestres.
