El póker ha evolucionado, dejando atrás la percepción de ser un simple juego de azar para consolidarse como una disciplina mental de alto rendimiento. Estudio, disciplina y fortaleza psicológica son las claves que definen a los jugadores competitivos, y estas habilidades quedaron patentes en Bogotá durante el reciente Winner Series Póker, un torneo de gran relevancia en Colombia que ofreció una bolsa de premios de 4.000 millones de pesos.
Andrés Huertas, uno de los jugadores más destacados del país, compartió con FUTBOLRED su experiencia sobre el crecimiento del póker competitivo en Colombia y los desafíos que implica el entrenamiento de élite. Con 17 años dedicados a este juego, Huertas comenzó como muchos, por diversión, pero pronto descubrió su potencial. “Me di cuenta de que podía ser rentable económicamente si se estudiaba con seriedad”, afirma, un punto de inflexión que lo llevó a profesionalizarse por completo.
A diferencia de otros deportes, la preparación en el póker es un proceso continuo. Los profesionales compiten casi a diario, tanto en vivo como online, acumulando experiencia y analizando cada mano jugada. Fuera de las mesas, revisan situaciones específicas, identifican errores, ajustan estrategias y profundizan en la teoría. “Es un aprendizaje constante”, resume Huertas.
La cercanía de un torneo importante exige un enfoque especial en el aspecto mental. Huertas revela que la rutina incluye evitar fiestas y el alcohol, buscando una estabilidad emocional que permita tomar decisiones acertadas. “El póker es un juego mental. Si uno llega con problemas personales o la mente dispersa, se refleja en el juego”, explica. El apoyo familiar es fundamental, y pasar tiempo con su esposa e hija le ayuda a despejar la mente y recargar energías.
Preparación competitiva, logros y clave para ganar
Un momento clave en su carrera fue su formación con entrenadores especializados en Argentina. Apenas tres meses después, logró obtener beneficios en un torneo importante, lo que no solo aumentó su confianza, sino que también le proporcionó el capital inicial para competir en eventos de mayor nivel. “Ahí se me abrió la mente”, recuerda, destacando la importancia del estudio en un juego a menudo subestimado.
Huertas resalta el crecimiento del póker colombiano, afirmando que, tras competir en varios países de Sudamérica, considera que Colombia cuenta con algunos de los jugadores más fuertes de la región. “Aquí el nivel es muy alto. Incluso los jugadores que aprendieron de forma empírica son muy buenos, lo que crea un entorno exigente que te obliga a mejorar constantemente”, señala.
Sin embargo, el camino profesional no está exento de desafíos. En Colombia, el póker aún se asocia a los juegos de casino, lo que genera resistencia en algunos entornos familiares. “Cuando mi familia empezó a ver resultados y entendió que esto no es solo suerte, sino habilidad y destreza, cambió su percepción”, cuenta.
Para Huertas, la clave del éxito reside en la mente y en la capacidad de leer al oponente. En el póker en vivo, comprender el comportamiento de las personas en diferentes situaciones puede marcar la diferencia. Así, el póker se consolida como un deporte mental en constante evolución, donde la preparación, el control emocional y la estrategia son tan importantes como en cualquier otra disciplina de alto rendimiento.
Andrés Rocha Flórez
Periodista de Futbolred
@andresrochaf
