El primer ministro británico, Keir Starmer, se encuentra de visita en China en un momento delicado para las relaciones bilaterales. El objetivo principal de Starmer es revitalizar la economía británica, especialmente ante la creciente incertidumbre en torno a la política económica de Estados Unidos.
Sin embargo, según informa Politico, Starmer busca evitar tensiones con la Casa Blanca. A esto se suma la intención de su gobierno de intensificar la supervisión del espionaje chino, tal como señala el Financial Times.
La visita de Starmer se produce en un contexto de creciente interés por parte de Occidente en China. Líderes de Canadá, Finlandia, Francia y Alemania han visitado o planean visitar el país asiático en breve. No obstante, un exdiplomático canadiense que fue encarcelado en China advirtió sobre los riesgos de acercarse a un régimen autoritario y expansionista. En declaraciones a Semafor, el diplomático afirmó que, “si tu pareja a largo plazo se vuelve abusiva”, no deberías “acostarte con otro abusador serial”.
