Estados Unidos está ejerciendo una presión integral sobre Irán mediante el despliegue de una importante flota naval, encabezada por portaaviones. Esta acción se interpreta como una respuesta a la severa represión de las recientes protestas antigubernamentales en Irán y un intento de llevar el tema nuclear iraní a la mesa de negociaciones.
El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció el 28 de enero a través de su red social Truth Social que “una enorme e invencible flota se dirige a Irán. Es mucho más grande que la que enviamos a Venezuela”. Añadió que “esta flota se mueve rápidamente con un poder, una pasión y un propósito claros”.
La flota con destino a Irán se centra en el portaaviones Abraham Lincoln. Trump enfatizó que, “al igual que con Venezuela, esta flota está preparada, decidida y capaz de emplear una fuerza rápida y contundente si es necesario”, instando a Irán a acercarse a la “mesa de negociaciones” para alcanzar un acuerdo “justo y equitativo” que beneficie a todos. Asimismo, recalcó que “las armas nucleares son absolutamente inaceptables”.
Trump presionó a Irán advirtiendo que el tiempo para negociar es limitado. “El tiempo se acaba. El tiempo es realmente el factor clave”, afirmó. Recordó que ya había advertido a Irán que negociara, y que su negativa resultó en la “Operación Midnight Hammer”, una acción que causó una “enorme destrucción” en Irán.
La Operación Midnight Hammer fue una operación de ataque estadounidense contra territorio iraní llevada a cabo el 22 de junio del año pasado. En ella, siete bombarderos B-2 Spirit de la Fuerza Aérea de EE. UU. desplegaron 14 bombas bunker buster GBU-57 contra instalaciones nucleares iraníes.
Trump advirtió que cualquier próximo ataque sería “mucho más severo” y exhortó a Irán a evitar que tal escenario se repita.
Durante un discurso económico en Clive, Iowa, el mismo día, Trump anticipó el despliegue de la flota estadounidense en Irán, afirmando que “ellos (Irán) esperan negociar con (Estados Unidos)”.

Estados Unidos había estado considerando una intervención militar en respuesta a la represión de las protestas antigubernamentales en Irán, que comenzaron el 28 de diciembre del año pasado y se han prolongado hasta hace poco. Aunque la oposición de aliados en Oriente Medio impidió una intervención directa durante la escalada de las protestas, Estados Unidos continúa ejerciendo presión en todos los frentes para impulsar las “negociaciones nucleares” con Irán. Irán, por su parte, ha entrado en estado de alerta máxima en preparación para posibles acciones militares de Estados Unidos e Israel. El presidente iraní, Masud Pezeskian, ha emitido órdenes de emergencia para garantizar el suministro de bienes esenciales y el funcionamiento del gobierno en caso de conflicto. Según informó el Financial Times, esta decisión busca delegar la autoridad a los gobernadores para que puedan tomar decisiones de forma autónoma en consulta con el poder judicial y otras autoridades, en previsión de un posible ataque contra la cúpula dirigente iraní.
Irán ha advertido que responderá con represalias contra Israel y las bases militares estadounidenses en Oriente Medio si su territorio es atacado por Estados Unidos o Israel. Además, ha declarado que cualquier intento de asesinar al líder supremo, Ali Khamenei, resultará en una guerra total y el cierre del estrecho de Ormuz.
