La disminución de leones y pandas suele captar la atención mundial, pero una crisis más silenciosa y potencialmente más dañina se está desarrollando entre los pequeños mamíferos. Estos animales diminutos están desapareciendo a un ritmo alarmante, y su pérdida puede tener consecuencias desproporcionadas para la biodiversidad. Los pequeños mamíferos son indicadores poderosos de la salud ambiental, sin embargo, su seguimiento siempre ha sido un desafío debido a que muchas especies ocupan diferentes roles ecológicos mientras que parecen casi idénticas.
Investigadores han desarrollado ahora una nueva forma de identificar y monitorear a estos animales analizando sus huellas. El método fue probado en dos especies de sengis casi indistinguibles y logró tasas de precisión de hasta el 96 por ciento, ofreciendo una prometedora herramienta para la ciencia de la conservación.
“Tuvimos dos motivaciones clave para llevar a cabo este estudio”, afirmó la Dra. Zoë Jewell de la Duke University Nicholas School of the Environment, coautora del artículo en Frontiers in Ecology and Evolution. “En primer lugar, encontrar una forma mejor, más ética y más sólida científicamente de monitorear incluso a las especies más pequeñas, y en segundo lugar, proporcionar una métrica confiable y amplia para la integridad del ecosistema que pueda aplicarse de forma rutinaria y regular: un nuevo pulso para el planeta.”
¿Por qué importan los pequeños mamíferos?
A pesar de su tamaño, los pequeños mamíferos desempeñan funciones esenciales en los ecosistemas y responden rápidamente a los cambios ambientales. Debido a esta sensibilidad, los cambios en sus poblaciones pueden servir como señales de advertencia temprana de perturbaciones ecológicas. Sin embargo, monitorearlos con precisión es difícil. Muchos son lo que los científicos llaman especies crípticas, lo que significa que son visualmente casi imposibles de distinguir.
Este desafío se ilustra con las dos especies utilizadas para probar la nueva técnica de huellas: los sengis de roca oriental (Eastern Rock sengis) y los sengis del matorral (Bushveld sengis). Aunque parecen casi idénticos, viven en diferentes hábitats y enfrentan diferentes presiones ambientales.
“A menudo, solo es posible distinguir entre especies crípticas utilizando ADN, lo que puede ser lento, invasivo y costoso”, explicó Jewell. “Es realmente importante saber cuál es cuál, porque aunque estas especies puedan parecer iguales, enfrentan diferentes amenazas ambientales y desempeñan diferentes roles en el medio ambiente. Por ejemplo, en nuestro estudio, uno de los sengis vive exclusivamente en hábitats rocosos y el otro en arena, y cada uno puede actuar de forma independiente como un indicador en esos entornos.”
Cómo las huellas revelan la identidad de las especies
Si bien las dos especies de sengis se parecen, sus pies no son exactamente iguales. Las sutiles diferencias en la forma del pie dejan patrones distintos en las huellas que dejan. El equipo de investigación se centró en capturar y analizar estas diferencias, entrenando un modelo informático para reconocer a qué especie pertenecían las huellas.
Al tratar la identificación de huellas como un problema de seguimiento digital, los científicos pretendieron reemplazar los métodos de monitoreo invasivos y costosos con una alternativa más rápida y práctica.
Trabajo de campo en Sudáfrica
Los investigadores recolectaron sengis de dos ubicaciones en Sudáfrica: la Reserva Natural de Telperion y la Reserva del Kalahari de Tswalu. Los 18 sengis del matorral se encontraron en Tswalu, mientras que se identificaron 19 sengis de roca oriental en ambos sitios. Algunos de los sengis de roca oriental vivían muy cerca de los sengis del matorral, un resultado sorprendente ya que la Reserva del Kalahari de Tswalu se encuentra fuera del rango esperado de la especie.
Esta superposición inesperada subrayó la importancia de mejores herramientas de monitoreo, ya que las especies pueden estar expandiendo o cambiando sus rangos sin ser detectadas.
Los animales fueron capturados utilizando trampas especialmente diseñadas llenas de ropa de cama suave y comida, incluyendo avena, mantequilla de maní y Marmite (que les resulta particularmente deliciosa), antes de ser transferidos a una caja de recolección de huellas. Dentro de la caja, un papel especial y polvo de carbón animaron a los sengis a caminar sobre la superficie, dejando rastros claros. Luego, cada animal fue liberado ileso en su sitio de captura original.
Convirtiendo las huellas en datos
Las imágenes de alta resolución de las huellas se analizaron utilizando un software de morfometría que midió las características de forma y tamaño. Los investigadores se centraron en las huellas delanteras, que consistentemente proporcionaron las características más claras y distintivas. Inicialmente se identificaron más de 100 mediciones potenciales.
Luego, se utilizaron pruebas estadísticas para determinar qué combinación de características separaba más eficazmente las dos especies.
Precisión sin métodos invasivos
A partir de este análisis, se seleccionaron nueve características clave de las huellas y se probaron con imágenes y conjuntos de huellas no vistos previamente. En todos los ensayos, el sistema identificó correctamente la especie entre el 94 y el 96 por ciento de las veces.
Los resultados muestran que el análisis de huellas puede ofrecer una forma simple, asequible y no invasiva de confirmar la presencia de especies y rastrear los cambios en el tamaño de la población y el rango geográfico. El equipo de investigación planea expandir el enfoque a otras especies entrenando nuevos modelos con conjuntos de datos adicionales. También esperan comparar el análisis de huellas con otras técnicas de monitoreo no invasivas para ver cómo pueden trabajar juntas las diferentes herramientas.
“Los pequeños mamíferos existen en casi todos los ecosistemas del planeta, y nuestra tecnología es lo suficientemente flexible como para adaptarse a todos ellos”, dijo Jewell.
