Cumplir 60 años no significa necesariamente que tu apariencia refleje esa edad. Diversos análisis desde la psicología del envejecimiento coinciden en que la forma en que una persona envejece está más ligada a sus rutinas diarias que a la herencia genética. La apariencia física, la energía y la vitalidad se construyen a través de pequeñas decisiones que se repiten a lo largo de los años.
Lejos de soluciones milagrosas o tratamientos invasivos, Farley Ladgerwood, autor y especialista, destaca la importancia de hábitos simples, sostenibles y realistas que impactan tanto en el cuerpo como en la mente.
image
Los 7 hábitos de las personas que lucen jóvenes en la tercera edad, según la psicología
1. Dormir bien, todos los días
Las personas que mantienen una apariencia más joven en la adultez mayor suelen priorizar un descanso nocturno de calidad. Dormir entre siete y ocho horas favorece la regeneración celular, regula las hormonas relacionadas con el estrés y mejora el aspecto de la piel, el tono muscular y la expresión facial.
2. Mantener el estrés bajo control
El estrés crónico es uno de los principales aceleradores del envejecimiento visible. La psicología señala que quienes envejecen mejor desarrollan estrategias diarias para gestionar la tensión, como caminar, practicar la respiración consciente o tomarse pausas reales durante el día.
3. Mover el cuerpo sin obsesiones
No se trata de entrenamientos extremos. Caminar, estirarse, subir escaleras o mantenerse activo en las tareas diarias ayuda a conservar la movilidad, la postura y la energía. El movimiento constante mantiene la circulación activa y previene el deterioro asociado al sedentarismo.
image
4. Cuidar la piel como un hábito, no como un lujo
La protección solar diaria y una rutina básica de cuidado de la piel son fundamentales. La exposición acumulada al sol es uno de los factores que más envejece el rostro y el cuerpo, incluso décadas después.
5. Alimentarse con criterio y regularidad
Las personas que lucen jóvenes a los 60 años no siguen dietas estrictas, pero sí mantienen una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras, proteínas de calidad y grasas saludables. Este patrón ayuda a reducir la inflamación, mejorar la digestión y mantener niveles estables de energía.
6. Mantener la mente activa y curiosa
Desde la psicología cognitiva se destaca que la curiosidad es un poderoso antienvejecimiento mental. Leer, aprender cosas nuevas o involucrarse en actividades intelectuales se refleja en una actitud más despierta y una expresión más vital.
image
7. Cuidar los vínculos sociales
El aislamiento acelera el deterioro emocional y físico. En cambio, las relaciones sociales activas reducen el estrés, mejoran el estado de ánimo y están asociadas a un envejecimiento más saludable y visible.
Juventud prolongada: una construcción diaria
Los especialistas coinciden en que lucir joven después de los 60 no implica negar la edad, sino vivirla de forma consciente. La suma de hábitos cotidianos, sostenidos a lo largo del tiempo, impacta directamente en cómo el cuerpo y el rostro atraviesan los años.


