Barcelona, España – Los últimos tres años han establecido un nuevo récord de temperaturas globales, según datos proporcionados por el Servicio de Cambio Climático de Copernicus de la Unión Europea. Esta tendencia sitúa a la región mediterránea como una de las áreas más vulnerables a los efectos del cambio climático, tal y como señala un experto español.
Ramon Pascual, delegado de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), explicó que el mar Mediterráneo experimenta un calentamiento más acelerado que los océanos de mayor tamaño, debido a su configuración como una cuenca semi-cerrada y de menor volumen. Datos de Mercator Ocean International confirman esta afirmación, indicando que el 95% del Mediterráneo registró temperaturas por encima de la media durante el último verano.
El Informe Climático de 2025 de la AEMET, publicado en enero, revela que la temperatura media en la península española alcanzó los 15 grados Celsius, superando en 1,1 grados Celsius el promedio del periodo de referencia 1991-2020. El informe también documentó una intensa ola de calor entre el 3 y el 18 de agosto de 2025, con temperaturas que excedieron los 45 grados Celsius en algunas zonas del sur de la península.
El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) advierte que todos los países de la región mediterránea son susceptibles a las alteraciones en los patrones climáticos, con impactos potenciales en la mayoría de sus sectores socioeconómicos.
Pascual enfatizó la creciente frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos en toda España, incluyendo olas de calor y tormentas severas. Según datos de Mercator Ocean International, a través del Servicio Marino de Copernicus, julio de 2025 fue el mes más cálido registrado en el Mediterráneo, con una temperatura media de la superficie del mar de 26,7 grados Celsius.
El experto destacó que el calentamiento de la atmósfera y los océanos es particularmente evidente en tres áreas geográficas: el Ártico, las zonas de alta montaña y la cuenca mediterránea.
Más allá de las estrategias de mitigación a largo plazo, Pascual subraya la importancia de fortalecer las medidas de adaptación, especialmente en entornos urbanos. Alertó sobre el efecto “isla de calor” en las ciudades y propuso soluciones como la expansión de áreas verdes, la reducción del tráfico vehicular y la creación de refugios climáticos para mitigar los efectos del calentamiento global de origen antropogénico.
