Más de un mes después de la fecha límite legal, el gobierno de Donald Trump ha publicado más de tres millones de documentos pertenecientes al archivo de Jeffrey Epstein, el millonario acusado de pedofilia. La divulgación, que se produjo el viernes, sigue un patrón ya conocido: la liberación sorpresiva de una gran cantidad de material, la carrera de los medios por analizarlo, nuevas revelaciones sobre figuras poderosas vinculadas al financiero (sin que esto implique necesariamente culpabilidad), las dudas sobre las partes censuradas y las críticas de las víctimas, quienes consideran que el proceso de desclasificación es insuficiente para esclarecer la red de abusos sexuales en la que Epstein y su cómplice, Ghislaine Maxwell, jugaron un papel central.
Esta es la mayor liberación de documentos hasta la fecha, y muchos de los nombres que aparecen ya eran conocidos por quienes han seguido el caso desde las primeras denuncias en la década de 1990. Entre ellos, inevitablemente, figura el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien mantuvo una amistad de 15 años con Epstein, según sus propias declaraciones, antes de que ambos separaran sus caminos en 2004, dos años antes de la primera investigación por pedofilia contra el financiero.
El nombre de Trump aparece mencionado alrededor de 4.500 veces en los documentos, incluyendo numerosas referencias en conversaciones de Epstein con terceros. Sin embargo, un correo electrónico del FBI ha llamado especialmente la atención. El documento contiene una lista de acusaciones de agresión sexual a menores recibidas por la agencia, las cuales no han sido verificadas. Se desconoce la autoría de estas acusaciones ni la razón por la que el FBI las recopiló.
El documento del FBI data de agosto pasado, en un momento en que el gobierno de Trump enfrentaba una crisis por la gestión de los archivos de Epstein. Un comunicado conjunto de la fiscal general, Pam Bondi, y el director del FBI, Kash Patel, confirmaba el suicidio de Epstein en la cárcel y anunciaba que no se divulgarían más documentos. Esta decisión provocó una fuerte crisis y críticas por parte de los partidarios de Trump (el movimiento MAGA), quienes se sintieron traicionados después de que Bondi prometiera durante meses esclarecer las relaciones de Epstein con sus amigos influyentes. Finalmente, fue el Congreso quien obligó a la Casa Blanca a desclasificar los documentos.
Bondi se anticipó el viernes a las posibles críticas hacia Trump con un comunicado en el que advertía: “Algunos de los documentos contienen acusaciones falsas y sensacionalistas contra el presidente Trump, presentadas al FBI justo antes de las elecciones de 2020. Es importante aclarar que estas acusaciones son infundadas y falsas, y si tuvieran alguna credibilidad, sin duda ya se habrían utilizado en su contra”. El texto reitera la defensa habitual ante las investigaciones sobre los vínculos de Trump con su antiguo amigo: si su predecesor, Joe Biden, disponía de información comprometedora, ¿por qué no la utilizó para perjudicar a su rival?
Entre las acusaciones que el gobierno considera falsas, figura una denuncia en la que una testigo afirma haber sido víctima y testigo de una red de trata sexual en el campo de golf Trump Golf Course de Rancho Palos Verdes, California, entre 1995 y 1996. También hay una acusación que afirma que una mujer fue obligada a practicar sexo oral con el presidente Trump hace aproximadamente 35 años en Nueva Jersey.
El ‘Lolita Express’
Los documentos también revelan intercambios de mensajes entre 2012 y 2014 entre Elon Musk y Epstein, con el objetivo de organizar una visita a la isla privada del financiero, donde se cometieron muchos de los abusos sexuales. No hay indicios de que la invitación se concretara (aunque sí hay pruebas de que Sergey Brin, cofundador de Google, visitó la isla). Musk escribió este sábado en su red social X: “Tuve muy poca correspondencia con Epstein y rechacé repetidas invitaciones para ir a su isla o volar en su [jet] Lolita Express. Ya sabía que esos correos electrónicos podrían ser malinterpretados y utilizados por mis detractores para difamarme”.
En los nuevos archivos también aparecen otros hombres clave en el entorno de Trump. El secretario de Comercio, Howard Lutnick, había afirmado hasta ahora que rompió su relación con Epstein en 2005, aunque hay pruebas que sugieren que hablaron en 2012 y se reunieron en el Caribe.
En cuanto a Steve Bannon, ya se conocían sus vínculos con el financiero, pero no la profundidad de los mismos (hay miles de mensajes entre ambos) en un período específico: entre 2018 y 2019. Muchos de los que mantuvieron relaciones con Epstein se justifican argumentando que lo hicieron antes de que comenzaran sus problemas legales. Cuando Bannon lo frecuentaba, ya era conocido como un pederasta convicto (había recibido una condena leve en Florida una década antes). El contacto se mantuvo hasta poco antes de su suicidio, aunque esto no implica necesariamente que haya cometido algún delito.
El resto de los documentos mencionan a otros hombres poderosos que suelen ser citados en relación con las revelaciones sobre los archivos de Epstein. El príncipe Andrés destaca por el daño adicional a su imagen tras esta última divulgación. También se menciona a Bill Gates, cuyo portavoz calificó como “completamente falsas” las insinuaciones de que el fundador de Microsoft mantuvo relaciones extramatrimoniales con la complicidad de Epstein.
