El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha negado la existencia de un acuerdo directo con Rusia para un alto el fuego en el sector energético. Aunque han circulado informes sobre un entendimiento para evitar ataques a la infraestructura energética de ambos países, Zelenski ha calificado esta situación más como una posibilidad que como un pacto formal cuya implementación aún no se puede predecir, según informan los medios públicos letones.
Rol de Estados Unidos y reacción rusa
Anteriormente, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, había anunciado que el presidente ruso, Vladimir Putin, había aceptado abstenerse de atacar ciudades e instalaciones energéticas ucranianas durante el invierno. Trump expresó su gratitud a Estados Unidos por sus esfuerzos para detener estos ataques y manifestó su esperanza en lograr resultados positivos. Sin embargo, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, no ofreció en ese momento una confirmación oficial de dicho acuerdo. Se informó que Trump había solicitado a Putin que no realizara ataques hasta una fecha determinada, y el presidente ucraniano consideró esta pausa temporal como un posible indicio del éxito de las gestiones estadounidenses.
Impacto devastador de los ataques rusos en la energía
Los continuos ataques rusos contra la infraestructura energética de Ucrania están causando daños significativos y representan una amenaza para la población civil, especialmente durante la temporada invernal. Desde 2022, estos ataques han sido deliberados, provocando interrupciones generalizadas en el suministro eléctrico. Los informes indican que el sistema energético ucraniano ha sufrido daños considerables, incluyendo la destrucción de centrales eléctricas y líneas de transmisión. Esta situación dificulta la restauración y estabilización del suministro eléctrico, generando un déficit de energía y cortes frecuentes en todo el país.
Preocupación internacional y riesgos para la seguridad nuclear
La situación en el sector energético ucraniano ha atraído la atención internacional, particularmente en lo que respecta a la seguridad nuclear. Doce países advirtieron durante una sesión de la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA) de las Naciones Unidas sobre el creciente riesgo de un accidente nuclear, exacerbado por los ataques rusos a la infraestructura energética. El funcionamiento seguro de las centrales nucleares requiere un suministro eléctrico estable, y las interrupciones pueden aumentar la probabilidad de una catástrofe nuclear.
