Con el tiempo, se producen cambios que desactivan genes que normalmente protegen contra el crecimiento tumoral. Como resultado, un número creciente de células del intestino desarrolla un mayor riesgo de cáncer.
El proceso podría ser reversible
Estos cambios comienzan en pequeños grupos de células en el revestimiento del intestino, específicamente en las criptas intestinales, donde se encuentran las células madre. A medida que aumenta el nivel de inflamación, las señales de crecimiento se debilitan y los niveles de hierro en las células madre disminuyen, la capacidad de las células para mantener su ADN se ve gradualmente comprometida.
Los investigadores han denominado a este fenómeno desplazamiento asociado al envejecimiento y al cáncer de colon (ACCA, por sus siglas en inglés).
Estos cambios afectan principalmente a los genes que mantienen el tejido sano, incluidos aquellos que regulan la renovación del revestimiento intestinal. Este proceso no solo ocurre en personas mayores, sino que también se observa en casi todas las muestras de tejido de pacientes con cáncer de colon, lo que podría explicar el aumento del riesgo con la edad.
Durante mucho tiempo, el daño al ADN se ha considerado la causa principal del cáncer. Sin embargo, científicos han descubierto que esta teoría, en el mejor de los casos, es incompleta. El motor impulsor de la enfermedad se encuentra en un lugar del cuerpo completamente diferente e inesperado.
