Investigadores han identificado un nuevo enfoque potencial para frenar la pérdida de memoria asociada con la enfermedad de Alzheimer, un trastorno neurodegenerativo que altera progresivamente la memoria y las funciones cognitivas, según una nueva investigación.
Científicos del Cold Spring Harbor Laboratory, un instituto sin fines de lucro con sede en el estado de Nueva York, descubrieron que una enzima llamada PTP1B contribuye al deterioro de la memoria en ratones con la enfermedad.
Sus hallazgos resaltan un nuevo papel de esta enzima en la señalización de las células inmunitarias y sugieren que podría ser una prometedora vía terapéutica contra el Alzheimer.
Nicholas Tonks, autor principal del estudio y profesor del laboratorio, ha estudiado el papel de esta enzima en la salud y la enfermedad desde el descubrimiento de PTP1B en 1988.
Tonks y su equipo observaron que la reducción de la actividad de PTP1B ayudó a las células inmunitarias del cerebro a eliminar las placas de amiloide-β (Aβ), depósitos de proteínas asociados con la enfermedad de Alzheimer. Estas células inmunitarias, llamadas microglías, normalmente eliminan los desechos en el cerebro, pero su eficacia disminuye a medida que la enfermedad progresa.
El estudio sugiere que PTP1B interactúa con una proteína llamada tirosina quinasa del bazo (SYK), que regula la forma en que las microglías responden al daño y eliminan el Aβ.
“A medida que avanza la enfermedad, estas células se agotan y se vuelven menos eficaces”, explica Yuxin Cen, autor principal del estudio.
“Nuestros resultados indican que la inhibición de PTP1B puede mejorar la función microglial y promover la eliminación de las placas de Aβ”, añade Cen.
Se sabe que PTP1B desempeña un papel importante en trastornos metabólicos como la obesidad y la diabetes tipo 2, otros dos factores de riesgo bien conocidos de este trastorno neurodegenerativo.
Una nueva vía terapéutica
El laboratorio está trabajando actualmente en el desarrollo de inhibidores de PTP1B para múltiples aplicaciones.
Para la enfermedad de Alzheimer, Tonks prevé una combinación de terapias que asocien medicamentos ya aprobados con inhibidores de PTP1B.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los inhibidores de la colinesterasa, como el donepezilo, se utilizan actualmente para tratar la enfermedad de Alzheimer, mientras que los antagonistas de los receptores NMDA, como la memantina, se prescriben en etapas más avanzadas.
“El objetivo es ralentizar la progresión de la enfermedad de Alzheimer y mejorar la calidad de vida de los pacientes”, declaró Tonks.
Más de 55 millones de personas viven con demencia en todo el mundo, y la enfermedad de Alzheimer representa hasta el 70% de los casos, según la OMS.
“Es un duelo lento”, confiesa Tonks, cuya madre sufría la enfermedad de Alzheimer. “Se pierde a la persona poco a poco, pedazo a pedazo.”
