Los Patriots, a pesar de su histórica trayectoria y seis títulos –empatados con los Pittsburgh Steelers como el equipo con más Super Bowls– llegan como claros no favoritos al enfrentamiento contra los Seahawks.
Según datos de DraftKings, al domingo por la tarde, los Seahawks eran los favoritos con una diferencia de 4.5 puntos. La línea inicial era de 3.5 puntos, y desde entonces se ha movido aún más a favor de Seattle.
Si bien tanto Seahawks como Patriots concluyeron la temporada entre los cinco mejores en ataque y defensa, de acuerdo con Pro Football Reference, los Seahawks tuvieron un camino más complicado para llegar al Super Bowl, enfrentando una conferencia más difícil y una división aún más competitiva.
CBS Sports informa que los oponentes de los Patriots esta temporada tuvieron un bajo porcentaje de victorias combinado de .391, el más bajo para cualquier equipo de la NFL desde los St. Louis Rams de 1999, quienes, curiosamente, ganaron el Super Bowl ese año.
El total de puntos para el partido se sitúa en 45.5, según DraftKings, lo que indica que los pronosticadores esperan un encuentro con pocos puntos.
Históricamente, el premio al Jugador Más Valioso (MVP) del Super Bowl ha ido a parar a un quarterback en siete de las últimas diez ediciones, incluyendo las tres más recientes.
La última vez que un jugador que no era quarterback recibió el galardón fue en 2022, cuando el receptor abierto Cooper Kupp ayudó a los Rams a derrotar a los Cincinnati Bengals en el Super Bowl LVI.
Irónicamente, los Rams intercambiaron a Kupp a los Seahawks el verano pasado, y el jugador de 32 años estará en el campo el domingo.
La American Gaming Association estima que los estadounidenses apostarán un récord de $1.76 mil millones en el Super Bowl LX.
