En una ceremonia celebrada en enero, un lujoso sedán negro brillante llegó a la sede del gobierno de Fiyi, en un terreno verde y empapado por la lluvia. El vehículo fue un regalo de China al presidente de la nación del Pacífico, Ratu Naiqama Lalabalavu, quien agradeció a Pekín por la “hermosa limusina”.
El automóvil entregado es un Hongqi, o “Bandera Roja”, la misma marca utilizada por el líder chino, Xi Jinping, durante los desfiles militares.
Se trata de un ejemplo de la “diplomacia de prestigio” de China, según Yun Sun, directora del Programa de China en el Stimson Center, con sede en Estados Unidos. “Esto es más simbólico que sustantivo”, afirma Sun. “Es parte del programa de ayuda de China que busca construir buenas relaciones personales con los líderes”.
A lo largo del Pacífico, los países han utilizado tradicionalmente vehículos –desde ambulancias y camionetas policiales hasta autobuses escolares– como herramienta diplomática. Pero a medida que la competencia estratégica en la región se intensifica, estas donaciones se han convertido en marcadores visibles de los esfuerzos rivales para cortejar a los gobiernos del Pacífico y solidificar las asociaciones.
En una región donde el aislamiento geográfico y los altos costos de importación elevan el precio de los vehículos nuevos, los automóviles donados por países extranjeros –a menudo entregados a expensas del donante– son muy apreciados por los gobiernos del Pacífico.
Australia, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Japón se encuentran entre las otras naciones que han donado vehículos en el Pacífico. China ha entregado automóviles de lujo, junto con flotas más prácticas, a países de la región. Ya en 2013, China donó vehículos de lujo a los líderes de Fiyi, y entrega regularmente automóviles a las naciones anfitrionas durante el Foro de las Islas del Pacífico, la principal reunión de líderes de la región.
En la última década, China ha estado expandiendo constantemente su presencia diplomática, económica y política en el Pacífico, cortejando a los gobiernos con proyectos de infraestructura, ayuda al desarrollo y regalos de alto perfil. Uno de los objetivos es persuadir a las naciones del Pacífico para que rompan los lazos con Taiwán y respalden públicamente el principio de “Una sola China” de Pekín, la afirmación de que Taiwán es parte de su territorio. Hace siete años, Taiwán contaba con seis aliados en la región del Pacífico. Ahora, con Nauru rompiendo sus lazos con Taiwán en 2024, solo quedan tres: Tuvalu, las Islas Marshall y Palau.
El presidente de Fiyi y la embajada de China en Fiyi no respondieron a las solicitudes de comentarios sobre el último regalo. Pero en un discurso pronunciado durante la entrega del automóvil en febrero, Lalabalavu reafirmó el compromiso de Fiyi con la política de “Una sola China”.
Blake Johnson, experto en asuntos del Pacífico y analista senior del Development Intelligence Lab, dice que la conexión entre los regalos y los mensajes políticos suele ser clara.
“Esa reiteración de apoyo a la política de Una sola China es una frase común que acompaña a la mayoría de las ceremonias en las que los líderes del Pacífico reciben regalos o agradecen a China por la ayuda y el apoyo”, dice Johnson.
“El intercambio de regalos en la región siempre es una vía de doble sentido”.
Los vehículos ‘reafirman las relaciones’
La creciente presencia de China ha inquietado a los socios tradicionales en el Pacífico, particularmente a Australia, que durante mucho tiempo se ha posicionado como el socio principal –y sigue siendo el mayor donante de ayuda extranjera a la región–. En la última década, Canberra ha tratado de reafirmar ese papel, ampliando las asociaciones policiales, los acuerdos de seguridad y la asistencia a la infraestructura, incluidas sus propias donaciones de vehículos.
El año pasado, el primer ministro de las Islas Salomón emitió dos comunicados de prensa en rápida sucesión, primero agradeciendo a Australia por una flota de vehículos policiales, y luego agradeciendo a China por una flota de SUV.
El incidente puso de relieve un “nivel de competencia” y también el deseo de Australia de mantener sus relaciones en el Pacífico frente a la creciente influencia de Pekín.
“Australia ha dejado claro que quiere ser el socio de seguridad preferido en el Pacífico”, dice Johnson. “Cuando Australia trabaja tan estrechamente con las fuerzas en todo el Pacífico, es más fácil tener vehículos y equipos que coincidan”.
China y Australia no son los únicos actores. En enero, Estados Unidos donó dos ambulancias a Palau. Japón, Corea y Nueva Zelanda han suministrado flotas a los gobiernos del Pacífico.
Para las naciones donantes, el atractivo es claro. Johnson describe estos vehículos como “vallas publicitarias móviles”: camiones de basura en Honiara con la inscripción “Ayuda China”, automóviles gubernamentales en Vanuatu con pegatinas que indican su donación de Corea, o un brillante automóvil presidencial negro con el símbolo rojo de Hongqi.
“Los vehículos ofrecen una buena relación calidad-precio para los socios extranjeros”, dice Johnson. “Circulan todos los días, reforzando esa relación una y otra vez”.
Johnson afirma que la mayoría de los países de las islas del Pacífico necesitan apoyo y que “los vehículos pueden ser útiles independientemente de su origen”.
“Una limusina gratis de vez en cuando es difícil de rechazar”, concluye.
