Alphabet, la matriz de Google, planea poner a prueba el apetito de los inversores con la emisión de un bono a 100 años, una estructura financiera que no se veía en el sector tecnológico desde la época de las puntocom.
La compañía se prepara para lanzar esta emisión ultralarga como parte de una amplia venta de deuda en varias tramos. El bono centenario estará denominado en libras esterlinas, lo que marcará el debut de Alphabet en el mercado de bonos del Reino Unido.
Según analistas, esta operación refleja la fuerte demanda de los inversores por crédito corporativo de alta calidad y con vencimientos a largo plazo. De hecho, sería el primer bono a 100 años emitido por una empresa tecnológica desde 1997, cuando Motorola realizó una emisión similar.
Las emisiones con plazos de vencimiento tan extendidos son inusuales para las empresas, debido a los riesgos asociados a los modelos de negocio y a la evolución tecnológica. No obstante, el movimiento de Alphabet se interpreta como una señal de confianza en su solidez financiera y en su capacidad para diversificar sus fuentes de financiación.
La elección de la libra esterlina como moneda de denominación también es significativa. Los analistas señalan que la demanda de inversores del Reino Unido y de Europa por crédito de alta calidad y a largo plazo ha aumentado, especialmente ante las expectativas de que los tipos de interés globales estén cerca de su máximo. Asegurar financiación a largo plazo en este entorno puede resultar atractivo para las empresas con una fuerte generación de caja y un riesgo de refinanciación mínimo.
Para los inversores, el atractivo reside en obtener una exposición a largo plazo a una de las empresas con los balances más sólidos del mundo. Para Alphabet, la operación subraya su flexibilidad financiera y su disposición a aprovechar las ventanas de oportunidad del mercado, incluso con estructuras poco convencionales.
Si la oferta tiene éxito, podría reabrir el debate sobre si otras grandes corporaciones podrían seguir el ejemplo de Alphabet en el mercado de bonos centenarios, aunque los analistas enfatizan que este tipo de emisiones seguirá siendo la excepción, y no la regla.
