Las iniciativas de desarrollo sostenible comienzan a dar resultados tangibles en el sector asegurador africano. Según el informe 2025 de la Declaración de Nairobi sobre Seguros Sostenibles (NDSI), las aseguradoras del continente han comprometido ahora 52.000 millones de dólares en activos destinados a la acción climática y la inclusión social, superando una barrera simbólica.
Este informe constituye el primer análisis exhaustivo de la integración de los principios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) por parte del sector asegurador africano, abarcando toda la cadena de valor, desde la inversión y la suscripción hasta el diseño de productos y la gobernanza corporativa.
Esta cifra se desprende de una encuesta realizada a los miembros de la NDSI, una red que agrupa a 275 aseguradoras, reaseguradoras y actores del ecosistema distribuidos en 38 países, con el apoyo de FSD Africa. Actualmente, los activos alineados con los criterios ESG representan poco más del 15% de los 342.000 millones de dólares en activos bajo gestión de los miembros encuestados.
A pesar de esta dinámica positiva, la brecha de protección aseguradora sigue siendo particularmente elevada en el continente. En 2022, África registró más de 14.000 millones de dólares en pérdidas relacionadas con desastres naturales, mientras que el 97% de los agricultores de África subsahariana carecen de seguro, lo que ilustra la urgencia de fortalecer los mecanismos de gestión de riesgos climáticos y de respuesta ante catástrofes.
Avances heterogéneos en la integración del ESG
El informe subraya que la integración del ESG sigue siendo incompleta y desigual. Si bien varias compañías han adoptado políticas ESG a nivel estratégico, su implementación operativa en la suscripción, la tarificación, la gestión de siniestros y las decisiones de inversión sigue siendo limitada. El ESG se limita con frecuencia a compromisos institucionales, sin una transformación profunda de los modelos económicos.
Los productos de seguros climáticos y paramétricos siguen estando insuficientemente desarrollados, a pesar de que África se encuentra entre las regiones más expuestas a los efectos del cambio climático. Las poblaciones de bajos ingresos y las pymes continúan enfrentando una subaseguración crónica.
“Aún no estamos donde deberíamos”
El documento también pone de manifiesto lagunas en materia de gobernanza ESG. Alrededor del 45% de las aseguradoras encuestadas aún no integran los factores ESG en sus actividades, mientras que la suscripción que incorpora estos criterios representa en promedio solo el 6,4% de las carteras, una proporción impulsada en gran medida por la acción de las reaseguradoras.
Ante estas constataciones, la NDSI insiste en el papel determinante de las autoridades reguladoras, las reaseguradoras y las instituciones panafricanas para acelerar la transición. El informe aboga por incentivos regulatorios, el fortalecimiento de las capacidades técnicas y una mayor cooperación entre los actores públicos y privados.
En conclusión, si bien el umbral de los 52.000 millones de dólares es una señal alentadora, el informe estima que “aún no estamos donde deberíamos”.
