En julio de 2025, Fleur Breteau interrumpió una sesión en la Asamblea Nacional para expresar su indignación tras la votación de la ley Duplomb. Desde entonces, se ha convertido en un símbolo de la lucha contra los pesticidas y cuestiona constantemente a los políticos sobre la “epidemia de cáncer” que afecta al país. En su libro Cáncer y cólera (Seuil, 270 páginas, 19,50 euros), que también es el nombre del colectivo que fundó, Breteau relata su experiencia personal, desde las consultas en el Instituto Gustave-Roussy hasta la “niebla” mental causada por las quimioterapias, y cómo buscó comprender la relación entre la enfermedad y la “violencia química” de los pesticidas, llegando a la conclusión de que era necesario politizar las causas del cáncer. El libro es un testimonio íntimo del compromiso ciudadano y una llamada de atención sobre la importancia de devolver a la salud pública un lugar central en la vida política.
¿Cuándo se dio cuenta de la relación entre la enfermedad y los problemas ambientales?
Tras ser diagnosticada con su primer cáncer en julio de 2021, Breteau observó que muchas personas a su alrededor también estaban afectadas: amigos de entre 45 y 50 años, o incluso más jóvenes, y colegas profesionales. Aunque siempre había sabido que los científicos relacionaban el cáncer con la contaminación del aire y otros factores ambientales, no había profundizado en esa reflexión. En el hospital, cada paciente se centra en su propia enfermedad y las cuestiones ambientales pasan a un segundo plano.
Cuando recibió el diagnóstico de su segundo cáncer, tres años después, inicialmente se cuestionó si había hecho algo mal para padecer una nueva enfermedad, pensando en el estrés del primero. Los pacientes a menudo se sienten culpables porque no se habla de las causas ambientales. Posteriormente, descubrió que los científicos consideran que esta enfermedad es una epidemia en los países occidentales, ya que está aumentando en todas las edades. La incidencia, es decir, el número de nuevos casos, se ha duplicado desde 1990, incluso entre niños y jóvenes de entre 15 y 39 años.
Le queda 76.27% de este artículo por leer. El resto está reservado para suscriptores.
