La Asociación Nacional de Residentes Médicos (전공의노조) de Corea del Sur ha criticado la reciente decisión del gobierno de aumentar el número de plazas en las facultades de medicina, calificándola de “expansión apresurada”. El sindicato ha instado al gobierno a establecer una mesa de negociación para reconsiderar el aumento y ha insinuado la posibilidad de tomar medidas de protesta.
En una declaración publicada el 13 de marzo, la asociación expresó que, como residentes médicos que atienden directamente a los pacientes, no pueden permanecer en silencio ante una política que consideran irresponsable. El presidente de la asociación, Yu Cheong-jun, había mencionado previamente, el 12 de marzo, la posibilidad de tomar medidas colectivas, indicando que se estaba “considerando”.
El sindicato argumenta que el gobierno ha anunciado un aumento gradual de las plazas de medicina hasta alcanzar las 813, un resultado que refleja más realidades políticas que la situación actual del sistema de salud. Advierten que un aumento a gran escala podría tener un impacto negativo directo en la calidad de la atención médica, la seguridad del paciente y el aumento de los costos médicos para la población.
Priorizar la normalización de la educación y la formación es fundamental, según el sindicato. Señalan las dificultades existentes en el entorno educativo, con una duplicación de la carga de trabajo, y cuestionan la insistencia en aumentar inmediatamente 490 plazas.
La asociación también critica el sistema de formación de residentes, que consideran “distorsionado”. Denuncian casos de explotación laboral, donde los residentes son obligados a trabajar sin contrato durante meses bajo el pretexto de una “formación temprana”. Argumentan que un aumento indiscriminado exacerbaría esta situación, perpetuando la explotación laboral bajo el nombre de formación.
Además, advierten que la falta de una verificación exhaustiva de la disponibilidad de especialistas supervisores, la mejora de las condiciones de formación y la expansión de las instalaciones e infraestructura podría conducir a otro fracaso político.
Si bien reconocen que el aumento de plazas se centra en médicos de zonas rurales y facultades de medicina públicas, y comprenden la preocupación por la desigualdad en el acceso a la atención médica, cuestionan si es apropiado responsabilizar a los médicos de esta situación. Sugieren que, si se proporciona el apoyo adecuado, podría ser una forma efectiva de revitalizar la atención médica en las zonas rurales.
Sin embargo, cuestionan el horizonte temporal de 10 años propuesto y la falta de prioridad dada al fortalecimiento del carácter público de las facultades de medicina nacionales y la responsabilidad del Estado. También se preguntan por qué el número de médicos de zonas rurales debe aumentarse mediante una expansión, en lugar de otras estrategias.
El sindicato señala que el sistema de derivación médica se ha deteriorado y que la escasez de especialistas en ciertas áreas ha aumentado, a pesar del aumento constante del número de médicos. Advierte que si se persiste en la expansión sin abordar las causas subyacentes, los costos médicos aumentarán inevitablemente y la sostenibilidad del seguro de salud nacional se verá amenazada. En última instancia, los pacientes del futuro serán los que sufran las consecuencias de esta “carrera irresponsable”.
En este contexto, la asociación exige al gobierno que establezca una mesa de negociación para reconsiderar el aumento de plazas en las facultades de medicina y normalizar la educación médica, incluyendo a residentes y estudiantes de medicina como miembros de la mesa.
