El cáncer colorrectal, históricamente asociado a personas mayores, está afectando cada vez más a jóvenes, convirtiéndose en la principal causa de muerte por cáncer en estadounidenses menores de 50 años. Las recientes muertes del actor James Van Der Beek, a los 48 años, y de Chadwick Boseman, a los 43, han puesto de relieve este preocupante aumento.
Los expertos observan un incremento en los diagnósticos incluso en personas de 20 y 30 años, una situación poco común hace algunas décadas. “Estamos empezando a ver cada vez más casos en personas jóvenes. Al comienzo de mi carrera, era inusual encontrar cáncer colorrectal en pacientes de esa edad”, afirma el Dr. John Marshall, oncólogo del Centro Integral de Cáncer Lombardi de la Universidad de Georgetown.
Esta tendencia, según el Dr. Marshall, consultor médico de la Colorectal Cancer Alliance, “nos está sacudiendo a todos”.
En Estados Unidos, se diagnosticarán más de 158.000 casos de cáncer colorrectal este año, siendo la segunda causa principal de muerte por cáncer después del cáncer de pulmón, con una estimación de más de 55.000 fallecimientos. Si bien los casos y muertes han disminuido ligeramente en la población general gracias a las pruebas de detección temprana, la situación es diferente en los jóvenes.
Investigaciones recientes indican que la detección temprana aumenta las tasas de supervivencia a cinco años entre el 80% y el 90%, mientras que en etapas avanzadas, la supervivencia puede descender al 10-15%, subrayando la importancia de la prevención y el diagnóstico precoz.
Aunque la mayoría de los casos y muertes siguen ocurriendo en personas mayores de 50 años, los diagnósticos en menores de 50 años han ido en aumento desde el año 2000. En el último mes, se reportó que la mortalidad por cáncer colorrectal en estadounidenses menores de 50 años ha aumentado un 1,1% anual desde 2005, convirtiéndose en el cáncer más mortal en este grupo de edad. Se estima que este año, 3.890 personas menores de 50 años morirán a causa de esta enfermedad.
Los factores de riesgo incluyen la obesidad, la falta de actividad física, una dieta rica en carne roja o procesada y baja en frutas y verduras, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, enfermedades inflamatorias intestinales y antecedentes familiares de cáncer colorrectal. Investigaciones recientes también sugieren una relación entre el aumento de casos tempranos y el consumo elevado de alimentos ultraprocesados.
El Dr. Marshall recomienda una dieta rica en frutas, verduras y granos integrales, y moderar el consumo de carne. Estudios recientes también han demostrado que un programa de ejercicio de tres años puede mejorar la supervivencia y reducir la recurrencia del cáncer de colon.
Incluso un consumo moderado de alcohol puede aumentar el riesgo, por lo que se recomienda reducirlo o evitarlo.
Los síntomas del cáncer colorrectal incluyen sangre en las heces, cambios en los hábitos intestinales (diarrea, estreñimiento o estrechamiento de las heces), pérdida de peso involuntaria, calambres o dolor abdominal, y anemia sin causa aparente. “No ignores los síntomas, busca atención médica”, enfatiza el Dr. Marshall. La detección temprana es clave para mejorar las posibilidades de supervivencia.
Las directrices médicas actuales recomiendan iniciar las pruebas de detección a los 45 años, aunque para personas con mayor riesgo, se sugiere considerar comenzar antes. La frecuencia de las pruebas depende del tipo de detección elegido, desde análisis de heces anuales hasta colonoscopias cada 10 años, o pruebas de sangre para adultos mayores de 45 años.
La causa del aumento de casos en adultos jóvenes aún se desconoce. El Dr. Marshall sugiere que los cambios en las bacterias intestinales (microbioma) podrían estar jugando un papel importante. Otros investigadores también estudian el posible impacto del desequilibrio de la microbiota intestinal, conocido como disbiosis, que puede generar inflamación y aumentar el riesgo de cáncer.
FEW (AP, The Conversation)
