Realizar tareas cotidianas como moverse con agilidad, levantarse de una silla sin ayuda o cargar las compras puede parecer sencillo, hasta que se vuelve difícil. Con el paso del tiempo, la fuerza muscular disminuye de forma gradual y silenciosa, afectando la autonomía y la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo.
Esta pérdida de masa muscular no es solo una cuestión estética o relacionada con el rendimiento deportivo. Está vinculada a un mayor riesgo de caídas, fracturas y dependencia, especialmente en la edad avanzada. Por esta razón, mantener la masa muscular se ha convertido en una prioridad en las investigaciones sobre envejecimiento saludable y longevidad activa.
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En este contexto, la ciencia ha comenzado a investigar más allá del ejercicio y la nutrición, centrándose en los mecanismos biológicos que permiten al músculo repararse y mantenerse funcional a lo largo del tiempo.
La ciencia detrás de la fuerza muscular
Investigaciones recientes realizadas en Estados Unidos han identificado una proteína clave en este proceso: la tenascina-C. Esta molécula forma parte de la matriz extracelular del músculo y desempeña un papel fundamental en la reparación del tejido después de una lesión o un esfuerzo físico.
La investigación científica busca entender cómo envejecen los músculos.
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El hallazgo, publicado en la revista ‘Communications Biology’, fue liderado por las científicas Alessandra Sacco y Lale Cecchini, del instituto Sanford Burnham Prebys, junto con investigadores de las universidades de California San Diego, Rice y Colorado. Es importante destacar que el estudio se realizó en modelos animales, lo que limita la aplicación directa de sus conclusiones a los humanos.
Los científicos observaron que esta proteína actúa como una señal que activa las células madre musculares, responsables de regenerar las fibras dañadas. Sin esta señal, el proceso de reparación se vuelve incompleto y menos eficiente.
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Cuando el músculo envejece antes que el cuerpo
Con el envejecimiento, los niveles de tenascina-C disminuyen de forma natural. Esta reducción disminuye la capacidad del músculo para responder al daño, favoreciendo la pérdida de fuerza y el desarrollo de sarcopenia, una condición asociada al deterioro muscular progresivo.
En el estudio, los ratones que carecían de esta proteína mostraron menos células madre musculares y una recuperación más lenta tras las lesiones. Sin embargo, cuando los investigadores restauraron la proteína, incluso en animales de edad avanzada, la capacidad de regeneración mejoró y la fuerza se mantuvo.
“El músculo envejece más rápido cuando faltan algunos de sus componentes esenciales”, explicó la doctora Sacco, quien enfatizó la necesidad de encontrar estrategias para mantener el tejido muscular a lo largo de la vida.
La fuerza muscular es clave para conservar la autonomía con el paso del tiempo.
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El equipo también identificó que la proteína se comunica con las células madre a través de un receptor específico, lo que permite su activación y desplazamiento hacia las zonas dañadas.
El futuro de la longevidad activa
Aunque estos resultados son prometedores, los investigadores advierten que aún no es posible aplicar este hallazgo como tratamiento en humanos.
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La tenascina-C es una proteína grande y compleja, lo que dificulta su administración directa, por lo que se necesitan más estudios para desarrollar una terapia segura y eficaz.
Mientras tanto, los expertos coinciden en que el entrenamiento de fuerza sigue siendo una de las herramientas más efectivas para preservar la masa muscular.
El ejercicio de fuerza es fundamental para mantener la movilidad.
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La actividad física regular estimula de forma natural los procesos de regeneración y crea un entorno favorable para su correcto funcionamiento.
Comprender cómo envejecen los músculos no solo permite considerar futuros tratamientos, sino también reforzar la idea de que la longevidad no se mide solo en años, sino en la capacidad de seguir moviéndose con independencia. La ciencia avanza en esta dirección, buscando que el cuerpo conserve su fuerza tanto como su historia.
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MARÍA PAULA LOZANO
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL
