En el marco de Myplant & Garden 2026 se ha presentado una nueva convocatoria de concurso creativo con fines sociales titulada “Un jardín en el que volver a florecer”. La iniciativa está organizada por la Fundación Minoprio en colaboración con Myplant y Aiapp, con el patrocinio del Colegio de Arquitectos de la provincia de Milán. El proyecto se enmarca dentro de la iniciativa ‘Los jardines de Myplant’, que desde 2016 identifica contextos sociales con espacios verdes para rehabilitar en beneficio de usuarios vulnerables.
El concurso está abierto a diseñadores de jardines y profesionales del sector (arquitectos, agrónomos, paisajistas, diseñadores de jardines, viveristas) de forma individual o asociada. La participación es gratuita y las inscripciones deben recibirse antes del 26 de marzo de 2026.
El área objeto de la intervención se encuentra en Milán, en la sede de la Associazione Caf (Centro de ayuda a menores y familias en crisis). La estructura acoge a menores de entre 3 y 21 años que han sido separados de sus familias por abusos y maltratos. El proyecto requiere la creación de un recorrido que conecte las diferentes áreas del jardín, garantizando espacios flexibles para la socialización y el juego (hasta 30 niños). Se requiere el mantenimiento de los setos perimetrales para preservar la privacidad y la creación de senderos adecuados para bicicletas y patines. La vegetación debe ser segura, pudiendo enriquecerse con plantas florecientes o frutales, priorizando materiales de bajo mantenimiento.
El presupuesto máximo para la realización es de 30.000 euros. Los promotores señalan que el suministro de plantas estará a cargo de Myplant, mientras que los alumnos de la Fundación Minoprio Its Academy, coordinados por profesores técnicos, apoyarán la implementación. Los organizadores definen la iniciativa como un modelo que une “profesionalidad, creatividad, formación, voluntariado y naturaleza”.
La selección estará a cargo de una comisión compuesta por representantes de la Fundación Minoprio, Aiapp, el Colegio de Arquitectos de Milán, Myplant & Garden y la Associazione Caf. Los criterios de evaluación incluyen la coherencia con el tema, la innovación, la viabilidad, la facilidad de mantenimiento, la sostenibilidad económica y la seguridad. La convocatoria y la composición del jurado estarán disponibles en los sitios web oficiales de las entidades promotoras.
El valor terapéutico de los espacios verdes
La iniciativa destinada a la rehabilitación del jardín en el Centro de ayuda a menores y familias en crisis pone de relieve un aspecto fundamental de la medicina moderna: la interacción entre el entorno físico y la salud mental. En el ámbito clínico, se reconoce ampliamente que la calidad del espacio circundante no es un mero elemento secundario, sino que actúa como un verdadero determinante de la salud. Para los menores que han vivido experiencias traumáticas, el entorno exterior puede convertirse en una extensión del proceso terapéutico, ofreciendo estímulos que favorecen la regulación emocional y la reducción del estrés.
La exposición a entornos naturales se asocia a una respuesta fisiológica medible, caracterizada por la reducción de los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y la estabilización de la frecuencia cardíaca. Estos beneficios son especialmente relevantes en entornos residenciales donde la vulnerabilidad de los sujetos requiere un equilibrio constante entre protección y estimulación. Un jardín bien diseñado actúa como un dispositivo de descompresión, ofreciendo una forma de regeneración que la clínica define como recuperación de la fatiga mental.
Naturaleza y rehabilitación postraumática
El diseño de áreas verdes para niños y adolescentes separados de sus familias debe tener en cuenta la necesidad de reconstruir un sentido de seguridad y previsibilidad. La naturaleza proporciona una forma de estimulación sensorial no invasiva, que permite al sistema nervioso pasar de un estado de hiperactivación, típico del postraumatismo, a uno de atención regenerativa. La integración de plantas florecientes y frutales, mencionada en la convocatoria, enriquece la experiencia sensorial a través de colores, aromas y texturas, favoreciendo el arraigo en el presente y la conciencia corporal.
La introducción de elementos naturales seguros es un requisito clínico esencial. La elección de esencias no tóxicas y la eliminación de barreras arquitectónicas no solo responden a normas de seguridad, sino que garantizan la autonomía del menor en el movimiento. En medicina preventiva, la actividad física al aire libre, facilitada por senderos para bicicletas o patines, se considera un pilar para el desarrollo psicomotor y el fortalecimiento de las defensas inmunológicas, a menudo debilitadas en situaciones de cronicidad emocional.
Socialización y neuroplasticidad
El jardín como espacio de socialización flexible apoya el desarrollo de las funciones ejecutivas y las habilidades relacionales. La posibilidad de interactuar en un entorno abierto y menos estructurado que las habitaciones cerradas permite a los niños experimentar dinámicas de grupo de forma espontánea. Este tipo de interacción es fundamental para la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro de reorganizarse y crear nuevas conexiones en respuesta a estímulos positivos y reparadores.
El uso de materiales naturales y el mantenimiento de zonas pavimentadas para los talleres reflejan un enfoque que prioriza la continuidad entre el interior y el exterior. Desde el punto de vista médico-rehabilitador, el jardín no es solo un lugar de esparcimiento, sino un entorno clínico informal donde la observación del comportamiento del menor en libertad puede proporcionar datos valiosos a los profesionales sanitarios. En conclusión, la transformación de un área verde en un espacio de cuidado representa una intervención de medicina ambiental que busca devolver el bienestar y la resiliencia a sujetos en condiciones de fragilidad.
Fuente: adnkronos
