El líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), conocido como “El Mencho”, falleció durante una operación militar llevada a cabo el domingo 22 de febrero, según informó el ejército mexicano en un comunicado.
El narcotraficante resultó herido en una operación desplegada en la localidad de Tapalpa, en el estado de Jalisco, y murió mientras era trasladado por vía aérea a la Ciudad de México, detallaron las autoridades.
El ejército precisó que, además del trabajo de inteligencia militar, la operación se benefició de “información complementaria” proporcionada por autoridades estadounidenses. En total, siete criminales perdieron la vida y tres soldados resultaron heridos. Dos miembros del CJNG fueron detenidos y se incautó un arsenal que incluía lanzacohetes capaces de derribar aeronaves y destruir vehículos blindados.
“Debemos mantenernos informados y mantener la calma”, declaró la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, a través de la red social X, tras el bloqueo de varias carreteras y el incendio de comercios en los estados de Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Puebla y Sinaloa.
Nemesio Oseguera Cervantes, nacido en 1966 en el estado de Michoacán, creció en una familia humilde de agricultores de aguacates y desde temprana edad se involucró en el mundo del crimen organizado.
Una recompensa de hasta 15 millones de dólares
Tras pasar varios años en Estados Unidos –donde fue arrestado por tráfico de drogas y posteriormente deportado–, regresó a México e integró el cártel de Milenio. A raíz de divisiones internas y la detención de varios de sus líderes, tomó el control de una facción disidente junto a otros miembros, fundando progresivamente el CJNG a finales de la década de 2000 y principios de la de 2010.
Su rápido ascenso se caracterizó por una violencia sistemática, alianzas oportunistas y una estrategia militar contra cárteles rivales. Bajo el liderazgo de “El Mencho”, el CJNG se convirtió rápidamente en uno de los grupos criminales más poderosos de México. Organizado de manera paramilitar, se estableció en numerosos estados y buscó controlar las rutas del tráfico de drogas sintéticas (metanfetamina, fentanilo), así como otras actividades ilícitas, como la extorsión y el robo de combustible.
Esto se acompañó de la corrupción de las instituciones locales (policía, funcionarios, magistrados) y una serie de operaciones brutales contra sus adversarios, lo que reforzó su reputación y atrajo la atención de las autoridades mexicanas y estadounidenses.
La notoriedad de “El Mencho” trascendió rápidamente las fronteras nacionales. Estados Unidos y México lo incluyeron en la lista de los fugitivos más buscados, ofreciendo importantes recompensas por información que condujera a su captura: hasta 15 millones de dólares (12,7 millones de euros) por parte de las autoridades estadounidenses, un récord para un narcotraficante mexicano. En febrero, la administración Trump designó al cártel como una organización terrorista extranjera.
Estados Unidos celebró la operación. “He sabido que las fuerzas de seguridad mexicanas abatieron a ‘El Mencho’, uno de los narcotraficantes más sanguinarios”, declaró Christopher Landau, subsecretario de Estado estadounidense, en la cadena X Network. “Es una gran victoria para México, Estados Unidos, América Latina y el mundo entero”, añadió. “Hay más gente buena que gente malvada. Felicitaciones a las fuerzas del orden de México”.
