La factura energética de los consumidores belgas está influenciada por diversos gravámenes, desde los costos de la red hasta los impuestos especiales. El gobierno federal ha llegado a un acuerdo presupuestario que incluye una reforma de estos impuestos, con implicaciones directas en los costos de gas, electricidad y combustible para calefacción.
¿Qué son los impuestos especiales sobre la energía?
Los impuestos especiales son un impuesto indirecto que se calcula por cada kilovatio hora (kWh) de electricidad y gas consumido. Estos fondos se destinan a financiar iniciativas sociales, como la asistencia a consumidores vulnerables a través de los Centros Públicos de Acción Social (OCMW), y a la financiación del regulador federal de energía, la CREG.
¿Cómo cambiarán los impuestos especiales?
El gobierno federal ha acordado una adaptación gradual de los impuestos especiales en los próximos años. Específicamente, los impuestos sobre el gas y el combustible para calefacción aumentarán progresivamente. Se espera que para 2029, estas medidas generen ingresos adicionales de 365 millones de euros por el gas y 28 millones de euros por el combustible. En contraste, los impuestos sobre la electricidad disminuirán, lo que resultará en una reducción de ingresos de 170 millones de euros para el gobierno en 2029.
¿Qué implicaciones tiene esto para los consumidores?
La reforma implica que el gas y el combustible para calefacción se volverán gradualmente más caros debido al aumento de los impuestos especiales. Sin embargo, la electricidad se volverá ligeramente más barata gracias a la reducción de estos impuestos. Además, a partir de 2030, el IVA sobre los combustibles fósiles volverá a subir al 21%, como exige la normativa europea.
En cuanto a los costos de la red, se espera una ligera disminución en la factura de electricidad, mientras que el transporte de gas será más caro. A pesar de esta reducción, el transporte de electricidad sigue siendo más de una vez y media más costoso que el del gas.
La contribución al Fondo Energético se mantendrá en 0 euros para los clientes particulares en su domicilio principal en 2026, aunque aumentará ligeramente para las empresas o direcciones sin residentes.
