Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, era considerado “el narcotraficante más buscado de México”, según informa el Los Angeles Times. El fundador del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) fue abatido durante una operación militar realizada el domingo por la mañana en Tapalpa, estado de Jalisco. El Los Angeles Times señala que, históricamente, la captura o muerte de un líder de cártel ha desencadenado violencia, con facciones enfrentadas por el control. El domingo, el caos estalló en el oeste de México.
Videos difundidos en redes sociales y retomados por la cadena de YouTube del New York Post muestran las violentas represalias: edificios e autobuses incendiados, turistas huyendo o refugiándose con sus maletas.
Para Telemundo, el gobierno mexicano ha “decapitado al cartel más poderoso y violento del país”. The Washington Post lo describe como “una demostración de fuerza, en un momento en que el presidente Donald Trump presiona al vecino del sur para que intensifique la lucha contra el narcotráfico”.
Estados Unidos ofrecía una recompensa de 15 millones de dólares (12,7 millones de euros) por información que condujera a la captura de El Mencho. Su cartel fue designado como organización terrorista y catalogado como “la tercera organización criminal más peligrosa del mundo”, por detrás de la mafia rusa y las tríadas chinas, según destaca La Jornada.
Esta operación se considera el golpe más contundente a los cárteles desde la detención de Joaquín “El Chapo” Guzmán en 2016. “Durante más de una década, Nemesio Oseguera Cervantes construyó más que un poderoso cártel: estableció un sistema de supervivencia criminal basado en una movilidad constante, refugios estratégicos y redes de información que le permitieron evadir a las autoridades en repetidas ocasiones”, señala Reforma.
“Aunque menos conocido a nivel internacional que el Cártel de Sinaloa, del ahora encarcelado Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, el grupo de Jalisco es un nombre familiar en México, debido a su extrema violencia y su gran arsenal de tipo militar”, indica The Guardian. Las fuerzas de seguridad encontraron en el lugar de la intervención vehículos blindados y armamento, incluyendo lanzacohetes capaces de atacar aeronaves.
El País describe a Oseguera, de 59 años, como “el capo discreto que revolucionó el mapa criminal de México”. El periódico lo retrata como un hombre “de cabeza fría” que construyó un cártel “que revolucionó el negocio más allá de la droga – extorsión, robos, tráfico de migrantes – con ramificaciones en todo el país y gran parte de Estados Unidos, capaz de asesinar jueces, políticos y militares, paralizar ciudades enteras, contratar mercenarios extranjeros y derribar helicópteros del ejército”.
Los medios de comunicación disponen de pocas fotografías de él, aparte de las proporcionadas por la DEA, la agencia antidrogas estadounidense. Hijo de campesinos pobres de Michoacán, fue arrestado en su juventud por vender heroína a agentes encubiertos en un bar de San Francisco y posteriormente expulsado por el gobierno estadounidense.
¿Quién tomará el mando del cártel?
Tras su regreso a México, se convirtió en policía antes de ascender en el mundo del crimen a través de “una mezcla de traiciones y alianzas estratégicas”, relata El País. Fundó el CJNG en 2010, “como uno de los brazos armados del cártel de Sinaloa”. Bajo su mando, en septiembre de 2011, seis camionetas bloquearon una carretera en plena tarde para dejar 35 cadáveres en una zona turística de Veracruz. También se le atribuye la autoría del atentado contra el jefe de la policía de Ciudad de México, Omar García Harfuch, actual secretario federal de Seguridad Pública.
Además de la violencia, este “tipo frío, calculador y, sobre todo, discreto, alejado del lujo y la ostentación que precipitaron la caída de tantos capos”, también “inventó una nueva fórmula, la de una mafia moderna y descentralizada que funciona como una especie de franquicia”, subraya El País. El cártel se ha diversificado en la agricultura y la construcción, “lo que le ha dado diferentes opciones para blanquear el dinero del narcotráfico”, sugiere Univision. “El CJNG también se ha distinguido por su capacidad para corromper a las autoridades locales y a las aduanas, facilitando la entrada de sustancias básicas para fabricar drogas sintéticas”, añade la cadena estadounidense.
La muerte de Oseguera “ha desatado la furia del crimen organizado en al menos siete estados del país”, precisa El Mundo: Jalisco, Michoacán, Tamaulipas, Guerrero o Colima. Vehículos han sido incendiados para bloquear carreteras y oscurecer el cielo de Puerto Vallarta. Aerolíneas canadienses y estadounidenses han suspendido sus vuelos al aeropuerto de Guadalajara, la ciudad más grande de Jalisco, que albergará partidos de la Copa del Mundo este verano. Muchos comercios permanecieron cerrados el domingo y las escuelas no abrirán el lunes.
“Es demasiado pronto para saber cómo reaccionará la hidra del narcotráfico. Lo cierto es que, en los próximos días, la población mexicana estará bajo fuego cruzado”, advierte el diario español.
Aludiendo a un “terremoto interno” dentro del cártel, La Crónica de Hoy se pregunta: “¿Quién dirigirá ahora el CJNG?” El periódico menciona algunos nombres, recordando que, “como en otros cárteles, tras la caída de la cabeza de una célula criminal, los herederos directos del control son los primogénitos”. Rubén Oseguera González, “El Menchito”, hijo del líder abatido, se encuentra encarcelado en Estados Unidos, condenado a cadena perpetua. En la lista figura Juan Carlos Valencia González, alias “El 03”.
“Su cercanía familiar lo ha situado durante años en el círculo íntimo del fundador. Es el yerno de Oseguera Cervantes e hijo de Rosalinda González Valencia, pieza clave en el entramado financiero del grupo. En la lógica interna del CJNG, su número clave ‘03’ lo situaba inmediatamente después de El Mencho y El Menchito, una especie de jerarquía tácita”, explica La Crónica.
