Un reciente caso clínico publicado en Cureus detalla la presentación de una arteritis de células gigantes (ACG) en una mujer de 75 años, que se manifestó inicialmente con claudicación mandibular y cefalea temporal. Los estudios iniciales, incluyendo una ecografía Doppler colour y posteriormente una biopsia de las arterias temporales, confirmaron el diagnóstico de ACG, por lo que se inició tratamiento con esteroides orales.
La paciente fue readmitida poco después con un deterioro en la visión de ambos ojos y confusión. Las imágenes cerebrales revelaron un trombo bilateral agudo en las arterias vertebrales, con transformación hemorrágica. Se administraron esteroides intravenosos, pero al día siguiente desarrolló vómitos, pérdida bilateral de la visión y un paro cardíaco debido a fibrilación ventricular.
Tras la reanimación, se realizó una angiografía coronaria que mostró un trombo difuso en la arteria descendente anterior izquierda apical. Un ecocardiograma de cabecera reveló un trombo ventricular izquierdo de tamaño considerable. La paciente fue tratada con heparina y terapia antiplaquetaria.
Este caso presentó un desafío diagnóstico complejo para el equipo médico, ya que la vasculitis, la aterosclerosis y los émbolos cardíacos podrían haber contribuido al accidente cerebrovascular y la pérdida de visión. La paciente también presentaba factores de riesgo vascular para enfermedad cerebrovascular oclusiva, lo que sugiere un evento clínico con múltiples etiologías. El accidente cerebrovascular y la pérdida de visión son complicaciones raras pero graves de la ACG, que requieren un alto índice de sospecha y un tratamiento temprano con corticosteroides para mejorar el pronóstico. Aunque la biopsia de la arteria temporal sigue siendo el método diagnóstico definitivo para la ACG, el uso de investigaciones radiológicas en el diagnóstico de la ACG es cada vez más común. Una ecografía Doppler colour no invasiva de las arterias temporales puede utilizarse para evaluar la ACG en pacientes con alta sospecha.
