Un estudio reciente revela que el deterioro cognitivo, tanto leve como avanzado, es muy común en pacientes que se someten a hemodiálisis. La investigación, publicada en 2026, encontró que aproximadamente dos tercios de los pacientes presentan algún grado de disfunción cognitiva.
Los investigadores evaluaron a 147 pacientes ambulatorios en tratamiento de hemodiálisis de mantenimiento, con una edad promedio de 69.7 años, donde casi dos tercios eran hombres y la duración media del tratamiento de diálisis fue de 6 años. Se utilizaron dos herramientas de evaluación: la versión japonesa del Montreal Cognitive Assessment (MoCA-J) para detectar el deterioro cognitivo leve, y el Mini-Mental State Examination (MMSE) para identificar casos más avanzados.
Alta Prevalencia de Deterioro Cognitivo en Hemodiálisis
Los resultados mostraron que solo el 34% de los pacientes fueron clasificados como cognitivamente normales, mientras que el 40% cumplía con los criterios para el deterioro cognitivo leve (DCL) y el 26% para el deterioro cognitivo (DC). Esto significa que dos tercios de los participantes presentaban algún tipo de alteración cognitiva medible.
El estudio también analizó la función física de los participantes, incluyendo la fuerza de agarre, las puntuaciones de la Short Physical Performance Battery (SPPB) y la velocidad de la marcha habitual. Se observó que los pacientes con deterioro cognitivo (DC) mostraron un rendimiento físico significativamente peor en comparación con los grupos cognitivamente normal y con DCL. Las medidas de fuerza muscular, equilibrio y movilidad se vieron reducidas en aquellos con DC.
En contraste, no se encontraron diferencias significativas en la función física entre los pacientes clasificados como normales y aquellos con DCL, lo que sugiere que el declive físico más marcado puede ser más evidente a medida que el deterioro cognitivo progresa más allá de la etapa leve.
Importancia de la Evaluación Cognitiva en el Cuidado de la Hemodiálisis
Los hallazgos resaltan la carga dual del deterioro cognitivo y físico en la población en hemodiálisis. Los autores sugieren que las evaluaciones cognitivas y físicas rutinarias podrían ayudar a identificar a los pacientes de alto riesgo de manera temprana, permitiendo intervenciones dirigidas a preservar la independencia, reducir la fragilidad y, potencialmente, mejorar los resultados generales en este grupo vulnerable.
Referencia
Shimano Y et al. Association between cognitive and physical functions in patients undergoing haemodialysis. Nephrol. 2026; 31(2):e70175.
