¿Su hijo se enferma constantemente después de comenzar la guardería? Muchos padres se sienten identificados con esta situación. Es común que los niños pequeños, especialmente aquellos que ingresan a entornos colectivos como la guardería, experimenten un aumento en las enfermedades. Esto se debe a que sus sistemas inmunológicos aún están en desarrollo y son más susceptibles a los virus y bacterias a los que no han estado expuestos previamente.
Existen varias razones por las que los niños pequeños son más propensos a enfermarse. En primer lugar, su sistema inmunológico aún no está completamente maduro. Según investigaciones, los niños menores de 3 años tienen una menor actividad de las células inmunitarias (células T y B), lo que los hace más vulnerables a las infecciones. En segundo lugar, la guardería implica un mayor contacto con otros niños, lo que facilita la propagación de gérmenes. Finalmente, una dieta desequilibrada puede afectar negativamente el desarrollo del sistema inmunológico.
¿Cómo saber si el sistema inmunológico de su hijo está debilitado? Preste atención a las siguientes señales: enfermedades frecuentes y prolongadas, problemas de piel que se repiten, problemas digestivos y fatiga persistente o falta de energía.
Afortunadamente, hay medidas que puede tomar para fortalecer el sistema inmunológico de su hijo. La lactancia materna proporciona una protección inmunológica natural. Una alimentación equilibrada y rica en nutrientes, especialmente durante la etapa de introducción de alimentos complementarios, es fundamental. Asegúrese de que su hijo tenga un horario de sueño regular y suficiente, y fomente hábitos de higiene adecuados, como lavarse las manos con frecuencia. Además, es importante que los niños reciban las vacunas recomendadas.
Para los niños que ya asisten a la guardería, es crucial mantener una dieta saludable y equilibrada, garantizar un descanso adecuado, fomentar la actividad física y reforzar los hábitos de higiene. La vacunación oportuna también es esencial.
En caso de resfriados frecuentes, algunos suplementos pueden ayudar a fortalecer el sistema inmunológico, como el beta-glucano, la vitamina C, la lactoferrina, la vitamina D y los probióticos. Consulte con su pediatra antes de administrar cualquier suplemento a su hijo.
