Investigadores han descubierto que modificar los hábitos alimenticios después de los 45 años podría añadir aproximadamente 3 años a la esperanza de vida.
Estudio realizado en más de 100.000 personas
Un estudio internacional, en colaboración con el UK Biobank del Reino Unido, analizó la posible relación entre 5 diferentes hábitos alimenticios y las tasas de mortalidad y la duración de la vida en 103.649 personas durante un período de 10 años.
Durante un seguimiento promedio de 10,6 años, se registraron un total de 4.314 muertes. Los hábitos alimenticios como el “Índice de Alimentación Saludable Alternativo-2010”, la “Dieta Mediterránea Alternativa (aMED)”, el “Índice de Alimentación Saludable a Base de Plantas (hPDI)”, los “Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión” y la “Dieta para Reducir el Riesgo de Diabetes (DRRD)” se asociaron con una disminución de las tasas de mortalidad y un aumento de la esperanza de vida.
El estudio destacó el impacto positivo de una alimentación saludable en la longevidad, sugiriendo que este tipo de alimentación podría permitir a los hombres vivir entre 1,9 y 3 años más, y a las mujeres entre 1,5 y 2,3 años más.
Los resultados indicaron que la esperanza de vida se extendió más en hombres con la dieta DRRD y en mujeres con la dieta aMED, y se señaló que este resultado estaba relacionado con la predisposición genética.
Los hallazgos del estudio revelaron que adoptar hábitos alimenticios saludables ofrece la ventaja de prolongar la esperanza de vida independientemente de la composición genética de las personas.
La investigación fue publicada en la revista “Science Advances”.
