Un estudio reciente indica que la enfermedad hepática asociada al alcohol (EHA) conlleva un mayor riesgo de cirrosis en comparación con la enfermedad hepática metabólica. La investigación, publicada por AJMC, se centra en pacientes con enfermedad hepática esteatósica (EHE), donde aquellos con EHA presentan la mayor probabilidad de desarrollar cirrosis.
La enfermedad MetALD, un término recientemente acuñado, describe a pacientes con enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD) y consumo moderado de alcohol. La combinación de factores de riesgo metabólicos y el consumo de alcohol aumenta sinérgicamente el desarrollo de esteatohepatitis, fibrosis y carcinoma hepatocelular (CHC).
Aunque la incidencia de MetALD está en aumento, los mecanismos patofisiológicos que desencadenan el daño hepático en esta condición aún no se comprenden completamente. Recientemente, organizaciones internacionales han impulsado un cambio en la nomenclatura de la enfermedad hepática no alcohólica (EHNA) y la esteatohepatitis no alcohólica (EHNAE), adoptando los términos MASLD y MASH, respectivamente. Este cambio busca evitar el uso de terminología que pueda ser considerada estigmatizante y promover una mayor claridad y comprensión entre el público.
