La empresa Nautilus, con sede en San Diego, está desarrollando un innovador avión de pasajeros con un diseño de ala volante fuselada, con capacidad para 200 pasajeros. La compañía se posiciona como una de las diversas iniciativas que apuestan por una nueva generación de aeronaves con diseños avanzados, enfocados en reducir significativamente el consumo de combustible y, por ende, las emisiones.
Aleksey Matyushev, cofundador y consejero delegado de Nautilus, ha anunciado recientemente la obtención de 28 millones de dólares en financiación, provenientes principalmente de Draper Associates, una firma con un fondo de inversión superior a los 2.000 millones de dólares. Además, la empresa ha incorporado a un ex alto ejecutivo de Boeing a su consejo de administración y planea anunciar próximamente nuevos nombramientos relevantes.
Estos anuncios se producen tras la presentación de los diseños de sus aviones: el Kona, destinado al transporte de carga, y el Horizon, con capacidad para 200 pasajeros. Ambos modelos se caracterizan por su diseño de ala fuselada. Matyushev explicó que el auge del comercio electrónico, impulsado por empresas como Amazon, les inspiró a desarrollar una aeronave que no alcanzara su máxima capacidad de carga en peso, una situación común en la actualidad.
Matyushev afirmó que la ambición de Nautilus es convertirse en “la próxima Boeing”, y para ello están conformando un consejo de administración acorde a ese objetivo. Entre sus accionistas se encuentra Dennis Muilenburg, antiguo consejero delegado de Boeing, a través de su empresa de inversiones Fresh Vista Capital.
Matyushev también criticó la falta de ambición de Airbus y Boeing, argumentando que sus extensas carteras de pedidos y los elevados costes asociados al diseño, desarrollo, construcción y certificación de un nuevo avión –que pueden alcanzar miles de millones de dólares– no incentivan la innovación. Estimó que el desarrollo de un nuevo avión de pasajeros podría costar 7.000 millones de dólares, mientras que uno de carga como el Kona requeriría una inversión de 250 millones de dólares.
Respecto a los plazos, la empresa espera que el Kona realice su vuelo de prueba en 2028 y el Horizon un año después, con una posible entrada en servicio en 2030. El Horizon se basa en un diseño de dos cubiertas, con la inferior destinada a la carga y la superior a los pasajeros, ofreciendo una cabina un 40% más amplia que la de un Boeing 737 o un Airbus A321.

Según Matyushev, la empresa cuenta con acuerdos de compra firmados para 580 aviones, con un valor total de 23.000 millones de dólares, con aerolíneas como Ameriflight (EE.UU.), Nolinor (Canadá) y SpiceJet (India).
En cuanto a la competencia, Matyushev señaló que el éxito de otras empresas, como JetZero, que cuenta con acuerdos con Delta, United y la Fuerza Aérea de EE.UU., beneficiará a Nautilus. Explicó que, aunque JetZero también se centra en un diseño de ala fuselada, su enfoque está dirigido a un segmento de mercado diferente.

Nautilus tiene como objetivo inicial producir cinco aviones al mes y ya está buscando una ubicación para su primera fábrica, que abarcará 25.000 metros cuadrados y posteriormente se ampliará hasta los 325.000 metros cuadrados, con una plantilla de hasta 11.000 empleados.
Matyushev reconoció los desafíos que enfrentan, destacando la necesidad de una ubicación con buenas conexiones de transporte y la importancia de formar al personal local, especialmente en áreas donde la fabricación con fibra de carbono no es común.
