MADRID, 4 de marzo de 2026 (EUROPA PRESS) – El cáncer de próstata no solo crece, sino que también desarrolla mecanismos para sobrevivir. Un nuevo estudio internacional ha demostrado que las mutaciones del tumor cambian en tiempo real durante el tratamiento, y que estos cambios pueden detectarse mediante un simple análisis de sangre. Esta herramienta promete anticipar la resistencia al tratamiento y permitir una personalización de las decisiones médicas.
UNA SIMPLE MUESTRA PARA ANTICIPAR LA RESISTENCIA
Un reciente estudio de la Facultad de Medicina Miller de la Universidad de Miami (Estados Unidos) utilizó biopsias líquidas seriadas para rastrear la evolución del cáncer de próstata metastásico bajo tratamiento, revelando que las alteraciones del receptor de andrógenos (RA) aparecieron de forma consistente y se asociaron con peores resultados terapéuticos.
Los hallazgos, publicados en la revista Clinical Cancer Research, de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer, sugieren que una única prueba genómica en el momento del diagnóstico ya no es suficiente para el manejo del cáncer de próstata avanzado y respaldan el uso de pruebas moleculares en tiempo real para una atención más personalizada.
EL TUMOR SE RECONFIGURA PARA CONTINUAR CRECIENDO
Bajo la presión del tratamiento, el cáncer de próstata metastásico se adapta y se reorganiza constantemente para sobrevivir. El principal desafío para los médicos es determinar cuándo y cómo ha evolucionado la enfermedad antes de que supere la siguiente línea de tratamiento. El nuevo estudio, liderado por el doctor Chinmay T. Jani, del Sylvester Comprehensive Cancer Center en Miami, sugiere que estas respuestas podrían estar presentes en la sangre de los pacientes.
Mediante el análisis de biopsias líquidas seriadas, el equipo de investigación rastreó los cambios en los fragmentos de ADN tumoral, conocidos como ADN tumoral circulante o ADNct, en pacientes con cáncer de próstata metastásico resistente a la castración (CPRCm). La resistencia a la castración se define como la falta de respuesta al cáncer de próstata a los tratamientos de terapia hormonal.
“Este trabajo destaca el poder de la monitorización molecular en tiempo real para fundamentar la medicina de precisión en el cáncer de próstata avanzado”, afirman los investigadores. “A medida que desarrollamos nuevas terapias, incluyendo agentes dirigidos a los RA y combinaciones racionales, comprender cómo evolucionan los tumores bajo el tratamiento será fundamental para administrar el fármaco adecuado al paciente adecuado en el momento oportuno”.
Tradicionalmente, las pruebas genómicas en el cáncer de próstata se han basado en tejido tumoral obtenido años antes, y que a veces no refleja la enfermedad actual. La biopsia líquida ofrece una perspectiva diferente, ya que captura la actividad del cáncer en el momento presente.
En este análisis, los investigadores examinaron muestras de ADNct tomadas antes y después de suspender el tratamiento, un momento que suele indicar la progresión de la enfermedad. El estudio incluyó a más de 1.700 pacientes, provenientes de una de las bases de datos genómicas clínicas más extensas disponibles.
MEDICINA DE PRECISIÓN EN TIEMPO REAL
En todos los grupos de tratamiento, los tumores mostraron un patrón claro: la carga de mutaciones aumentó después de la terapia, lo que subraya la presión selectiva ejercida por los tratamientos modernos contra el cáncer de próstata.
“El cáncer se adapta al estrés. Lo que observamos en el ADNct es la evolución en tiempo real”, explican los investigadores. Entre los muchos cambios genéticos observados, uno se destacó constantemente: el receptor de andrógenos, un impulsor central del crecimiento del cáncer de próstata.
Tras el tratamiento con inhibidores de la vía del receptor de andrógenos (IPRA), inhibidores de PARP e incluso quimioterapia con taxanos, los pacientes presentaron una mayor probabilidad de desarrollar amplificaciones o mutaciones del RA, especialmente en regiones que permiten que el receptor permanezca activo a pesar de la terapia. Estas alteraciones actúan como un interruptor, manteniendo activas las señales de crecimiento del cáncer incluso cuando los tratamientos están diseñados para inhibirlas.
Es importante destacar que la presencia de alteraciones de RA no solo fue común, sino también significativa. En todas las clases de tratamiento, los pacientes con tumores con alteraciones de RA experimentaron una supervivencia general más corta, una interrupción más rápida del tratamiento y una necesidad más temprana de terapia adicional.
El estudio también reveló cómo se desarrolla la resistencia a las nuevas terapias dirigidas. Algunos tumores tratados con inhibidores de PARP adquirieron mutaciones de reversión de BRCA, lo que restableció las vías de reparación del ADN y redujo la eficacia del tratamiento. Otros acumularon cambios en genes como TP53, EGFR y PIK3CA, características de inestabilidad genómica y resistencia al tratamiento.
En conclusión, los hallazgos sugieren que una única prueba genómica en el momento del diagnóstico ya no es suficiente para el tratamiento del cáncer de próstata avanzado. A medida que los tumores evolucionan, sus vulnerabilidades y sus vías de escape cambian.
Si bien es un estudio observacional, proporciona una sólida justificación biológica para integrar las pruebas seriadas de ADNct en la atención rutinaria de los hombres con CPRCm. A medida que la oncología de precisión continúa avanzando, la capacidad de monitorear la evolución del tumor mediante una simple extracción de sangre puede ser esencial, no solo para elegir el tratamiento adecuado, sino también para administrarlo en el momento oportuno.
