Miembros de la asociación, incluyendo a los inversores de Anthropic Amazon y Nvidia, así como Apple y el competidor OpenAI, han criticado la clasificación de una empresa de inteligencia artificial como un “riesgo para la cadena de suministro”. Si bien la carta no menciona explícitamente a Anthropic, la dirección era clara: la industria tecnológica teme un precedente que podría dificultar permanentemente el uso de software civil en estructuras estatales.