Por qué Venezuela no resolvería el problema petrolero inmediato de EE.UU

El inusual acuerdo petrolero anunciado por el presidente Donald Trump otorga a Estados Unidos acceso a reservas venezolanas, pero enfrenta obstáculos de infraestructura y calidad técnica que impiden reponer de inmediato las reservas de emergencia del país, según detallan expertos y reportes recientes de la industria.

El acuerdo de los campos petroleros y el objetivo de la Reserva Estratégica

El objetivo principal de la iniciativa es rellenar la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR, por sus siglas en inglés), la cual se encuentra en su nivel más bajo desde noviembre de 1982, bajo la presidencia de Ronald Reagan. La reducción de la reserva ocurrió tras la liberación de 130 millones de barriles de los 172 millones autorizados para asegurar el suministro durante la guerra con Irán.

Como parte de lo que la Casa Blanca calificó como biggest oil deal in world history, la Oficina de Capital Estratégico del Pentágono adquirirá una participación accionaria de hasta el 35% en una empresa que posee a North American Blue Energy Partners (NABEP), descrita como el segundo mayor productor privado de petróleo en Venezuela. De acuerdo con la Casa Blanca, NABEP planea invertir 100 mil millones de dólares en nueva infraestructura para extraer crudo de sus campos. La compañía está bajo el control de la familia de Alejandro Betancourt López, un empresario internacional radicado en el Reino Unido que ha sido investigado por cargos de fraude y blanqueo de dinero en España, sin que se hayan presentado cargos formales, y cuyo caso similar en Suiza se cerró sin cargos, según reportó CNN.

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Los obstáculos técnicos y de infraestructura que frenan la solución inmediata

A pesar de la magnitud del pacto anunciado, el uso del petróleo venezolano para solucionar la emergencia estadounidense choca con barreras operativas y legales. El crudo pesado y denso de Venezuela no cumple con los estándares de calidad de la SPR, de acuerdo con una revisión estratégica a largo plazo realizada por el Departamento de Energía en 2016 citada por CNN. Dicha evaluación determinó que los costos de adaptar las cavernas subterráneas para almacenar crudo pesado superarían los beneficios y generarían dificultades operativas considerables, por lo que la mezcla actual de crudo ligero agrio y ligero dulce se mantiene como suficiente para responder a una crisis.

A esto se suma la situación de la infraestructura petrolera venezolana. Aunque Venezuela posee 303 mil millones de barriles en reservas probadas —las mayores del mundo—, su capacidad de producción actual se sitúa en aproximadamente 1,25 millones de barriles diarios, según los datos recogidos por Rystad y analizados por expertos como Luisa Palacios, ex presidenta de Citgo y directora general del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia. Palacios señaló que la infraestructura del país requiere de importantes reparaciones e inversiones plurianuales antes de poder aproximarse a sus niveles históricos de producción, que alcanzaban los 3,5 millones de barriles diarios antes de la llegada del socialismo a finales de la década de 1990.

“This is not a near-term fix for the Iran-driven SPR depletion,”

Helima Croft, head of global commodity strategy at RBC Capital Markets

El impacto en las refinerías de la Costa del Golfo y los precios de los combustibles

El crudo pesado venezolano encuentra un destino natural en las sofisticadas refinerías de la Costa del Golfo de Estados Unidos, que durante décadas se construyeron precisamente para procesar este tipo de material con alto contenido de azufre proveniente de Venezuela, México y Canadá. Según los datos de la Administración de Información Energética (EIA) citados por Oilprice, las importaciones estadounidenses desde Venezuela alcanzaron un promedio de 637,000 barriles diarios durante las cuatro semanas previas al 21 de agosto, llegando a 662,000 barriles diarios en la semana más reciente, lo que consolida a Venezuela como el segundo proveedor de crudo a Estados Unidos por detrás de Canadá.

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Sin embargo, los analistas advierten que un mayor suministro de crudo venezolano no se traduce de manera automática en una reducción inmediata de los precios de la gasolina para los consumidores. La utilización de las refinerías estadounidenses alcanzó el 97,4% en la semana que terminó el 21 de agosto, la cifra más alta en casi ocho años con unos insumos de crudo cercanos a los 17,4 millones de barriles diarios. Mientras que el suministro adicional puede mejorar la economía de las refinerías al reemplazar materias primas más costosas, los analistas de mercados apuntan que la restricción principal radica en la capacidad global de refino, afectada severamente por la pérdida de producción de productos refinados en Oriente Medio a consecuencia del conflicto en curso.

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